En el marco de las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, elaboradas por el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, se establece un mensaje contundente: "Regresar a la comida real". Este enfoque pone de relieve la necesidad de reducir la dependencia de productos ultraprocesados, que suelen estar cargados de aditivos, azúcares, grasas no saludables y sodio.

Los hábitos alimentarios que se alejan de los lineamientos saludables, junto con un estilo de vida sedentario, han contribuido a agravar los problemas de salud pública en todo el mundo, convirtiéndose en una de las principales preocupaciones del siglo XXI. En este contexto, se reitera la importancia de una alimentación adecuada no solo para prevenir la obesidad, sino también para combatir enfermedades cardiovasculares.

Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, que se celebra el 4 de marzo, la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) ha lanzado un mensaje urgente: "Es fundamental reconsiderar nuestra dieta para prevenir enfermedades crónicas, incluidas las cardiovasculares". En Argentina, alrededor del 61,6% de los adultos presenta sobrepeso u obesidad, y solo un 6% consume la cantidad recomendada de frutas y verduras. Además, el 22,2% de la población es fumadora, lo que agrava aún más la situación de salud. La obesidad, además, se asocia a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles, afectando también la calidad de vida y el bienestar emocional de los individuos.