En la actualidad, el ritmo frenético y la acumulación de responsabilidades se han vuelto parte de nuestra cotidianidad. La cultura del trabajo ininterrumpido y la multitarea han transformado tanto la jornada laboral como la vida personal en un continuo sin descanso, donde hacer una pausa se considera una pérdida de tiempo.
La constante necesidad de estar activo se ha convertido en un valor apreciado, mientras que detenerse, aunque sea brevemente, se interpreta como un lujo o incluso como una debilidad. No obstante, este enfoque puede tener graves consecuencias para la salud física y mental de las personas. En este contexto, los expertos subrayan la relevancia de los microdescansos como una herramienta fundamental para mitigar el estrés y cuidar el bienestar emocional.
Los microdescansos, que consisten en breves pausas de uno a cinco minutos a lo largo del día, son una estrategia eficaz para disminuir el estrés y prevenir el agotamiento. Según el doctor en Psicología Flavio Calvo, estas interrupciones permiten desconectar de la exigencia tanto mental como física, brindando al sistema nervioso un necesario respiro. Por su parte, la doctora en Psicología Mariam Holmes enfatiza que estas pausas son momentos de autorregulación que evitan la acumulación de tensión. Los microdescansos son, por lo tanto, una práctica esencial para mantener la concentración y la energía, evitando que el estrés se convierta en un problema crónico.



