El Centro San Juan de Dios (CSJD) de Ciempozuelos, ubicado en Madrid, ha hecho un balance de su Programa de Protección Internacional (PPI), el cual ha brindado asistencia a más de 600 personas desde su inicio en 2018. Este programa se ha convertido en un pilar fundamental para aquellos que buscan refugio en un nuevo país, y se ha destacado que casi el 80 por ciento de los beneficiarios requieren atención psicológica. Esta cifra resalta la necesidad urgente de apoyo emocional para quienes han atravesado experiencias difíciles y traumáticas.
Juan José Iriarte, psicólogo del CSJD, ha señalado que, de las personas atendidas, un 78 por ciento requiere atención psicológica, y de este grupo, el 68 por ciento ha aceptado recibir acompañamiento. Esta dinámica muestra no solo la relevancia del programa, sino también la disposición de los refugiados a buscar ayuda en momentos de vulnerabilidad. La intervención psicológica se vuelve primordial para facilitar la adaptación a un entorno nuevo y afrontar los retos que surgen tras la migración.
Con motivo del Día Internacional de las Personas Refugiadas, celebrado el 20 de junio, el CSJD ha compartido la conmovedora historia de Fátima, una usuaria del programa que llegó a España hace tres años y medio, junto a su esposo e hijos, huyendo de la guerra en Siria. Fátima ha expresado que la llegada a un país con un idioma distinto ha generado en ella y su familia una profunda ansiedad, estrés y miedo, emociones que son comunes entre quienes se encuentran en situaciones similares. Su relato pone de manifiesto la soledad y la inseguridad que sienten muchas personas refugiadas al enfrentarse a lo desconocido.
Iriarte también ha comentado que los perfiles de las personas atendidas son variados, abarcando diferentes edades, géneros y nacionalidades. Sin embargo, todos comparten un hilo común: el impacto emocional derivado de situaciones de violencia, persecución o desplazamiento forzado. Este contexto resalta la necesidad de un enfoque integral que contemple las particularidades de cada historia, permitiendo así un acompañamiento más efectivo.
La psicóloga Ana Calvo, parte del equipo del PPI, ha destacado que algunos casos requieren atención especializada debido a experiencias traumáticas vividas durante la migración. Es común que los beneficiarios busquen orientación para adaptarse a su nuevo entorno, lo que incluye el fortalecimiento de sus recursos personales y sociales. Este proceso es esencial para ayudar a los refugiados a reconstruir sus vidas en un lugar donde todo es nuevo y, muchas veces, desafiante.
Calvo ha introducido el concepto de "duelo migratorio", desarrollado por el psiquiatra Joseba Achotegui, que describe las múltiples pérdidas que conlleva el proceso migratorio. Entre las pérdidas más significativas se encuentran la separación de seres queridos, el desapego de la cultura y lengua de origen, y la pérdida de redes de apoyo y estatus social. Este duelo no solo es emocional, sino que también afecta la capacidad de adaptación y bienestar de quienes se ven obligados a dejar su hogar.
A pesar de que en algunos casos se presentan situaciones que requieren intervención intensiva y coordinación con la red pública de Salud Mental, como riesgos suicidas o síntomas postraumáticos severos, es importante reconocer que muchas reacciones observadas son parte del proceso de adaptación. La atención y el apoyo brindados por el CSJD son fundamentales para ayudar a estas personas a enfrentar sus traumas y construir un futuro esperanzador en un nuevo país.



