Un nuevo episodio de contaminación en la zona industrial de Quintero y Puchuncaví, en Chile, ha llevado a la evacuación de más de 300 personas, incluyendo a varios menores que presentaron síntomas de intoxicación. Este evento, que ha suscitado preocupación y críticas, ocurre en una región que ya ha sido marcada por episodios similares en el pasado, lo que ha llevado a que muchos se refieran a ella como el 'Chernóbil chileno'.

El incidente se produjo el miércoles 29 de abril, cuando la emanación de olores extraños obligó a suspender las clases en al menos tres escuelas de la zona. Las comunidades afectadas, localizadas en la región de Valparaíso, a unos 160 kilómetros al noroeste de Santiago, han estado en el centro de la atención pública debido a la recurrente contaminación que afecta la salud de sus habitantes. La situación se volvió crítica cuando se reportó que al menos diez niños presentaron síntomas como cefaleas y náuseas, lo que llevó a la intervención del Servicio de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile (Senapred).

El trabajo de monitoreo y evaluación de salud se ha intensificado en la zona, con equipos de salud que evalúan a los niños de la Escuela Campiche. En total, 333 personas fueron evacuadas desde la Escuela Básica La Chocota en Puchuncaví, además de otros 14 niños y 13 trabajadores que fueron desalojados de un jardín infantil. Mario González, responsable de Gestión de Riesgos y Desastres de la Municipalidad de Puchuncaví, informó a los medios locales sobre la situación, destacando que los bomberos fueron desplegados para realizar mediciones que confirmaron la presencia de ácido sulfhídrico, un gas que se genera a partir de la descomposición de materia orgánica.

El llamado a la acción por parte de Greenpeace ha sido contundente. Roxana Núñez, vocera de la organización, instó a las autoridades a detener las operaciones industriales en la región hasta que se esclarezca la causa de las enfermedades que afectan a la población. Esta petición refleja la creciente frustración y preocupación de los residentes que llevan años enfrentando la falta de respuestas claras sobre la contaminación en su entorno.

Este episodio no es un hecho aislado. Desde 2018, la región ha registrado múltiples casos de intoxicación, siendo el más grave aquel que dejó a 1.700 personas afectadas. A pesar de las advertencias y la evidencia de que la contaminación es un problema persistente, las autoridades han sido criticadas por su inacción y por no abordar adecuadamente las preocupaciones de la comunidad. La falta de claridad sobre los responsables y las fuentes de contaminación ha generado un clima de desconfianza y temor entre los habitantes de Quintero y Puchuncaví.

Es fundamental que se tomen medidas efectivas para proteger la salud de la población y garantizar un ambiente seguro. La situación actual exige una respuesta coordinada y transparente por parte de las autoridades, así como un compromiso serio de las industrias que operan en la región para disminuir su impacto ambiental. La salud de los ciudadanos no puede seguir siendo un tema secundario mientras las comunidades luchan por entender lo que realmente está ocurriendo en su hogar.