Margot Robbie, a sus 36 años, se ha establecido como una de las actrices más destacadas de la industria cinematográfica actual. Reconocida no solo por su talento actoral, sino también por su compromiso con el bienestar y la estética, la protagonista de películas como "Cumbres Borrascosas" y "El lobo de Wall Street" se convierte en un referente de glamour y disciplina en el ámbito del fitness. Su presencia en eventos y alfombras rojas refleja un notable compromiso con el cuidado personal, lo que ha despertado el interés tanto de medios como de sus seguidores.
La rutina de ejercicio de Robbie es un enfoque integral que combina entrenamiento de fuerza y pilates reformer, bajo la supervisión de su entrenador personal, David Higgins. Este experto en acondicionamiento físico ha revelado que su método no solo busca la tonificación muscular, sino que también se centra en la salud mental de la actriz. La combinación de técnicas físicas y el enfoque en el core son pilares de su entrenamiento, lo que permite a Margot mantenerse fuerte y saludable, mientras se protege de posibles lesiones.
Además de pilates, la actriz diversifica su rutina incorporando actividades como el tenis, el running en el parque y clases de baile con amigas, lo que le permite mantener un estilo de vida activo. En diversas entrevistas, Robbie ha expresado su amor por el movimiento y cómo estas prácticas contribuyen a su bienestar general. Esta variedad de entrenamientos no solo la mantiene en forma, sino que también aporta un aspecto lúdico a su rutina, lo que evita que el ejercicio se vuelva monótono.
La actriz ha hablado en múltiples ocasiones sobre el impacto positivo que ha tenido Higgins en su vida. "Es una leyenda", ha comentado Robbie, resaltando no solo su profesionalismo, sino también la forma en que ha transformado su visión sobre el ejercicio. La formación que ha recibido de él va más allá de la mera actividad física; incluye educación sobre estiramientos, fortalecimiento y nutrición, lo que le permite recuperarse adecuadamente después de extensas jornadas de filmación y acrobacias exigentes.
Higgins, por su parte, ha elogiado la actitud saludable de Margot hacia el ejercicio, enfatizando que se trata de un compromiso más que de una obligación. La actriz comenzó a ejercitarse a una edad temprana, cuando su madre la inscribió en una escuela de circo en Australia. Esta experiencia formativa le permitió desarrollar habilidades en disciplinas físicas, como el trapecio, que han sido cruciales en su carrera cinematográfica, especialmente en sus papeles más exigentes.
Para su interpretación de la patinadora Tonya Harding en "I, Tonya", Robbie se sometió a un riguroso régimen de entrenamiento que involucró hasta cuatro horas de práctica diaria durante cinco días a la semana, combinando ejercicios físicos con patinaje sobre hielo. Este tipo de dedicación también se evidenció en su preparación para el filme "Barbie", donde el programa de entrenamiento se extendió entre 12 y 15 semanas, demostrando que su compromiso con el fitness es constante y adaptativo, según las exigencias de cada proyecto.
El enfoque de Higgins al entrenar a Robbie es flexible, adaptándose a cómo se siente la actriz en cada momento. El entrenador destaca que no existen reglas estrictas sobre cómo repartir las sesiones de pilates y pesas, lo que permite una mayor personalización del entrenamiento. Esta adaptabilidad es fundamental para que Margot mantenga su nivel óptimo de energía y salud, asegurando que siempre esté lista para afrontar los desafíos que presenta su carrera en la actuación.



