En el marco del Día del Orgullo, miles de personas se congregaron en Asunción, la capital de Paraguay, para exigir al Congreso la aprobación de una ley que proteja a la comunidad LGTBI de la discriminación. Este evento, que se llevó a cabo el pasado sábado, no solo celebró la diversidad, sino que también destacó la urgente necesidad de un marco legal que garantice los derechos civiles de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.
Bajo el lema 'Ni silencio, ni retroceso', la marcha transformó las calles del centro de Asunción en un vibrante despliegue de color y energía. Participantes de diversas edades y orígenes se unieron para expresar su demanda por reconocimiento y justicia, visibilizando una problemática que sigue siendo ignorada por las autoridades. Derlis Santiago, vocero de la Red Paraguaya de Artistas TLGBIQ+, subrayó que la falta de una ley específica para proteger a las diversidades sexuales deja a la comunidad en una situación de desamparo.
Santiago enfatizó que la legislación es fundamental no solo para abordar la discriminación, sino también como base para el acceso a otros derechos civiles. “Sin una ley de protección, estamos expuestos a la violencia y la exclusión”, afirmó. Este reclamo refleja una preocupación compartida por muchos, quienes consideran que la lucha contra la discriminación debe ser una prioridad, incluso por encima de otras demandas como el matrimonio igualitario.
La historia legislativa de la propuesta de ley contra la discriminación es larga y complicada. Presentada por primera vez en 2007, la iniciativa fue desestimada por el Senado en 2014. Un nuevo intento en 2015 tampoco logró avanzar, lo que ha llevado a la comunidad a cuestionar la falta de compromiso político para garantizar sus derechos. Augusto Mareco, miembro de Amnistía Internacional en Paraguay, destacó que la ausencia de una ley de identificación de género y la falta de acceso a servicios básicos como educación y salud son solo algunas de las deudas que el Estado tiene con la comunidad trans.
“Las promesas no son suficientes, necesitamos acciones concretas que aseguren nuestro derecho a vivir con dignidad”, declaró Mareco. Este sentimiento de urgencia fue palpable en la marcha, donde los participantes expresaron su deseo de que el Estado asuma su responsabilidad de proteger a todos los ciudadanos. A pesar de los avances en la visibilidad de la comunidad LGTBI en Paraguay, aún persisten miedos e inseguridades que limitan la plena libertad de expresión y de vida.
Milka Orrego, fundadora de la agrupación Pride Paradise, también se hizo eco de estas preocupaciones al señalar que aún queda mucho por hacer. “Queremos que Paraguay sea un lugar donde todos puedan ser libres y estar orgullosos de quienes son”, afirmó. La marcha culminó en la Plaza de la Democracia con un festival artístico que celebró la diversidad y la cultura, pero también sirvió como un recordatorio de que la lucha por la igualdad está lejos de finalizar. En un país donde el conservadurismo aún pesa en la balanza de la política, la comunidad LGTBI continúa alzando su voz con la esperanza de que algún día se escuchen sus demandas y se garantice su derecho a vivir sin miedo.



