Un reciente estudio ha puesto de manifiesto que las personas que se ejercitan a primera hora de la mañana obtienen beneficios significativos para su salud en comparación con aquellos que lo hacen en otros momentos del día. Este análisis, que será presentado en la próxima reunión del American College of Cardiology (ACC) en Nueva Orleans, destaca la relación entre el horario de ejercicio y la reducción de riesgos de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Según los investigadores, quienes practican actividad física entre las 7 y las 8 de la mañana tienen menores probabilidades de enfrentar problemas graves como arterias obstruidas, hipertensión y diabetes tipo 2.
El estudio abarcó a casi 14.500 participantes de un programa de investigación en salud respaldado por el gobierno de Estados Unidos. Durante un año, los voluntarios utilizaron dispositivos Fitbit que registraron su frecuencia cardíaca minuto a minuto. Esta metodología permitió a los investigadores identificar periodos de ejercicio efectivo, clasificando a los participantes según el momento en que realizaban su actividad física. Las conclusiones revelan que aquellos que optan por hacer ejercicio temprano en la mañana presentan un 31% menos de probabilidades de padecer enfermedad coronaria y un 30% menos de riesgo de desarrollar obesidad, entre otros beneficios.
Prem Patel, estudiante de medicina en la Chan Medical School de la Universidad de Massachusetts y principal autor del estudio, enfatizó en un comunicado que "cualquier tipo de ejercicio es mejor que no hacer nada, pero este análisis busca establecer una conexión más profunda con el momento en que se realiza el ejercicio". Patel añadió que el ejercicio matutino parece estar vinculado a mejores tasas de enfermedades cardiometabólicas, lo cual es un hallazgo importante en el campo de la salud pública.
Los resultados también indicaron que los madrugadores tienen un 18% menos de riesgo de desarrollar hipertensión y un 21% menos de probabilidades de tener colesterol alto. Estas cifras son significativas y sugieren que el simple hecho de cambiar el horario de entrenamiento puede tener un impacto profundo en la salud a largo plazo. Además, cabe destacar que estas asociaciones se mantienen independientes del total de ejercicio que se realice a lo largo del día, lo que subraya la importancia del momento de la actividad física.
Este estudio es pionero ya que, por primera vez, se analizan datos de ejercicio a largo plazo utilizando tecnología portátil. Según Patel, "anteriormente, los investigadores se centraban en la cantidad de actividad física, pero ahora, con el crecimiento del uso de dispositivos wearables, es posible realizar un análisis más detallado y preciso del ejercicio cotidiano, lo que abre nuevas oportunidades para la investigación en salud". Esto también indica un cambio en el enfoque de la investigación sobre actividad física, resaltando la importancia de factores como el timing.
A pesar de los hallazgos positivos, el estudio no establece un vínculo causal específico que explique por qué el ejercicio matutino podría ofrecer mayores beneficios. Según Patel, podrían intervenir factores biológicos como las hormonas, el sueño o incluso la genética en esta relación. Sin embargo, lo que está claro es que realizar actividad física en la mañana puede ser una estrategia eficaz para mejorar la salud general y prevenir enfermedades crónicas. Así, fomentar hábitos de ejercicio en las primeras horas del día podría ser un enfoque valioso para mejorar la calidad de vida y la salud de la población en general.



