La radiación ultravioleta (UV) está presente durante todo el año y constituye un serio riesgo para la salud de nuestros ojos, independientemente de la temperatura o de la claridad del día. Expertos de Johns Hopkins Medicine enfatizan la importancia de usar anteojos de sol con la protección adecuada, ya que esto es fundamental para prevenir diversas enfermedades oculares y proteger tanto los párpados como la superficie del ojo, asegurando una buena visión a largo plazo.

Esta recomendación es válida para todas las edades, incluyendo a niños, quienes necesitan el mismo nivel de protección, incluso en días nublados o durante el invierno. La radiación UV afecta múltiples estructuras oculares, siendo los párpados, la córnea y la conjuntiva particularmente susceptibles a los efectos acumulativos de estos rayos dañinos.

El optometrista Bryce St. Clair, del Instituto Oftalmológico Wilmer de Johns Hopkins Medicine, advierte que la exposición prolongada al sol puede estar vinculada a la aparición de cánceres de piel, como el carcinoma de células basales y escamosas en los párpados. Estas condiciones pueden requerir tratamientos complejos y dejar secuelas estéticas y funcionales. Además, el pterigión, conocido como “ojo de surfista”, y la fotoqueratitis, o “quemadura ocular por el sol”, son complicaciones frecuentes que pueden surgir por una inadecuada protección ocular. Por ello, es vital elegir correctamente las gafas de sol que se utilizan, asegurándose de que bloqueen entre el 95% y el 100% de la radiación UV y tengan la etiqueta “UV 400”.