La investigación reciente ha revelado que las vacunas antigripales administradas en forma de spray nasal generan una respuesta inmunitaria diferente en comparación con las vacunas tradicionales. En un estudio publicado el 29 de abril en la revista Science Translational Medicine, se concluyó que estas vacunas crean un "campo de batalla" en la cavidad nasal de los adultos, activando defensas locales que no son detectables en el torrente sanguíneo. Esto plantea interrogantes sobre la efectividad y los beneficios de la vacuna FluMist en la población adulta, un tema que ha sido objeto de debate en el ámbito científico.

La vacuna FluMist ha demostrado ser eficaz en niños, pero su funcionamiento en adultos había sido cuestionado debido a la falta de evidencia que mostrara una respuesta inmunitaria significativa en la sangre tras la vacunación. Shane Crotty, director científico del Instituto de Inmunología La Jolla en California y autor principal del estudio, destacó que la percepción general era que la vacuna no generaba una respuesta notable en los adultos. Sin embargo, los investigadores han demostrado que, contrariamente a lo que se pensaba, muchos adultos responden favorablemente a la vacuna en los tejidos de la nariz.

El estudio se llevó a cabo utilizando una innovadora técnica de hisopado nasal profundo que permitió a los científicos recolectar muestras de las fosas nasales de los participantes. Se observó que las células inmunitarias en las vías respiratorias superiores reaccionan rápidamente a las infecciones virales y son capaces de recordar infecciones previas, lo cual podría ser crucial para prevenir futuras infecciones. Este fenómeno de respuesta inmunitaria local es exclusivo de la cavidad nasal y no se manifiesta en la sangre, lo que subraya la importancia de estudiar estas respuestas en el lugar de entrada del virus.

De los 25 adultos que participaron en el estudio y que recibieron la vacuna FluMist, se constató un aumento significativo de las células inmunitarias específicas para combatir la gripe en sus vías respiratorias superiores. Lo más sorprendente es que esta respuesta perduró, con células inmunitarias activas detectadas hasta seis meses después de la vacunación. Este hallazgo pone de manifiesto que, al evaluar la eficacia de las vacunas intranasales, es fundamental considerar la inmunidad local en lugar de centrarse exclusivamente en la respuesta sistémica.

En contraste, el equipo de investigación también analizó la respuesta inmunitaria en otros 25 adultos que recibieron la vacuna antigripal tradicional mediante inyección. Los resultados mostraron que, aunque la vacuna inyectada aumentó la cantidad de anticuerpos en la sangre, no generó una respuesta inmunitaria protectora en las vías respiratorias superiores. Esta diferencia en la respuesta inmunológica plantea interrogantes sobre la metodología utilizada para evaluar la eficacia de las vacunas y su capacidad para proteger efectivamente contra la gripe.

La investigadora principal Hannah Stacey, quien forma parte del equipo de investigación, enfatizó que los estudios que solo se enfocan en la sangre tras la vacunación intranasal probablemente estén pasando por alto aspectos importantes de la inmunología. Este nuevo enfoque podría revolucionar la forma en que se entienden y evalúan las vacunas intranasales, sugiriendo que podríamos estar subestimando su potencial en la protección contra infecciones respiratorias. En un momento donde la salud pública se enfrenta a desafíos constantes, es esencial seguir investigando y comprendiendo las complejidades de las respuestas inmunitarias a las vacunas, abriendo así nuevas puertas en la lucha contra enfermedades como la gripe.