Un enfoque innovador propone dedicar 21 minutos al día a la atención plena hacia los hijos, lo que podría transformar la dinámica familiar. Jordyn Koveleski Gorman, experta en desarrollo infantil y creadora de Eat Play Say, destacó en una reciente entrevista que este tiempo puede ser crucial para el fortalecimiento de los vínculos emocionales entre padres e hijos.
La estrategia conocida como la “regla 7-7-7” sugiere dividir esos 21 minutos en tres momentos del día: al comenzar la jornada, tras regresar de la escuela o guardería y antes de dormir. Este método no se basa en la rigidez de un cronómetro, sino en la calidad del tiempo compartido. Gorman explica que estos períodos son críticos porque los niños suelen experimentar vulnerabilidad emocional durante las transiciones del día.
Investigaciones recientes respaldan esta propuesta. Un estudio de la Universidad de Harvard revela que incluso breves interacciones de calidad entre padres e hijos son fundamentales para desarrollar lazos seguros. Asimismo, la Universidad de California en Los Ángeles subraya que los rituales familiares, aunque cortos, refuerzan la autoestima y la seguridad de los niños. La Asociación Americana de Psicología también respalda que esta atención exclusiva ayuda a reducir la ansiedad infantil y mejora la comunicación en el hogar, haciendo de la regla 7-7-7 una herramienta valiosa para prevenir momentos de irritabilidad y estrés en los pequeños.



