Durante la noche pasada, la explosión en un centro de rehabilitación de drogas en Kabul dejó un panorama desolador, con cientos de personas buscando a sus seres queridos entre los escombros. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha solicitado de manera urgente una investigación independiente y transparente sobre este ataque, que ha incrementado las tensiones entre Afganistán y Pakistán.
El portavoz de la ONU, Thameen al Kheetan, enfatizó la necesidad de que los responsables de este trágico suceso enfrenten las consecuencias conforme a las leyes internacionales. En sus declaraciones, subrayó que la explosión en el centro de rehabilitación, que ha causado la muerte de numerosos pacientes, debe ser objeto de una investigación rápida y clara. Además, recalcó que los resultados de dicha pesquisa deben hacerse públicos y que las víctimas y sus familias tienen derecho a recibir reparaciones.
De acuerdo a informes de las autoridades talibanes, más de 400 personas habrían perdido la vida a raíz de este ataque, que han atribuido a un bombardeo de Pakistán, país que ha negado cualquier implicación. La ONU ha confirmado que los testimonios recogidos muestran una situación caótica en el hospital, con muchas familias tratando de localizar a sus seres queridos tras la explosión. En este contexto, el jefe de Derechos Humanos de la ONU, Volker Turk, insistió en la necesidad de implementar medidas efectivas para proteger a la población civil y permitir la llegada de ayuda humanitaria a las áreas afectadas.



