En un pronunciamiento reciente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó a Estados Unidos a implementar medidas concretas que eviten la muerte de migrantes bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Esta solicitud surge tras la alarmante cifra de 19 fallecimientos ocurridos en 2026 y se enmarca dentro de un contexto más amplio de creciente preocupación por la seguridad y el bienestar de las personas detenidas en estas instalaciones. La ONU también hizo hincapié en la necesidad de llevar a cabo investigaciones independientes para esclarecer las circunstancias de estas muertes y garantizar la rendición de cuentas ante la sociedad.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU reveló que el año 2025 cerró con un total de 33 muertes bajo custodia de ICE y que en 2024 se registraron once. Entre las muertes reportadas en 2026, cinco fueron clasificadas oficialmente como suicidios, lo que plantea serias preguntas sobre el estado psicológico de los detenidos y las condiciones a las que están expuestos. Esta situación es reflejo de un sistema que parece estar más enfocado en la detención que en la protección de los derechos humanos de los migrantes.

El incremento en las cifras de detenciones es alarmante, ya que actualmente hay aproximadamente 60.000 personas bajo custodia de ICE, un aumento significativo en comparación con las 40.000 registradas a principios de 2025. Esta tendencia parece estar acompañada de planes para expandir la capacidad del sistema hasta alcanzar las 90.000 detenciones para finales de este año. Este crecimiento desmedido plantea serias interrogantes sobre la capacidad del sistema para garantizar condiciones de detención adecuadas y el respeto por los derechos humanos.

Las condiciones en las que se encuentran los detenidos son motivo de preocupación. La ONU ha denunciado que muchas de estas personas, incluyendo familias con niños y aquellos con problemas de salud, se enfrentan a condiciones inhumanas. Se ha documentado que sufren de atención médica deficiente, alimentación inadecuada y hacinamiento, lo que aumenta el riesgo de brotes de enfermedades y agrava la situación ya crítica de estos individuos.

Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, subrayó que la falta de transparencia en torno a las circunstancias de las muertes bajo custodia afecta negativamente la rendición de cuentas. En este sentido, enfatizó la necesidad de que quienes son responsables de estas muertes se enfrenten a las consecuencias de sus acciones y que se respeten los derechos de las familias de las víctimas. La falta de información sobre el paradero de los migrantes durante los traslados también representa un problema significativo que debe ser abordado.

A medida que la situación continúa deteriorándose, la comunidad internacional observa con creciente preocupación el tratamiento que reciben los migrantes en EE.UU. La ONU ha hecho un llamado urgente a las autoridades estadounidenses para que actúen de manera inmediata y efectiva. La protección de los derechos humanos y la dignidad de las personas migrantes debe ser una prioridad indiscutible para cualquier nación que aspire a ser un referente en la defensa de los derechos humanos en el mundo.