Un reciente estudio ha revelado que la luz artificial durante la noche está prolongando la temporada de polen en áreas urbanas del noreste de Estados Unidos, lo que incrementa la exposición a alérgenos respiratorios. Publicado en PNAS Nexus, el trabajo fue liderado por investigadores de la Universidad de Vanderbilt, quienes analizaron datos de polen de doce estaciones de monitoreo ubicadas en ciudades como Nueva York, Boston y Filadelfia, así como en zonas rurales adyacentes.
Los hallazgos indican que la contaminación lumínica es un factor que promueve tanto un inicio anticipado como un final tardío de la polinización, afectando de manera significativa a los entornos urbanos. Los investigadores explican que la exposición a luz artificial altera los ritmos biológicos de plantas que son sensibles al fotoperiodo, como robles, abedules, arces y olmos. Este fenómeno provoca una extensión notable de la actividad polínica de árboles y pastos, especialmente aquellos que son polinizados por el viento, en las ciudades.
El estudio también señala que los efectos de la luz artificial sobre la temporada de polen persisten incluso al considerar factores climáticos como temperatura y precipitación. En áreas urbanas con alta contaminación lumínica, la temporada de polen puede comenzar hasta 20 días antes en comparación con las zonas rurales, superando los 290 días al año en algunos casos. Esto puede tener un impacto grave en la salud pública, aumentando el riesgo de desarrollar rinitis alérgica y exacerbando crisis asmáticas, además de complicar la situación de salud en primavera y otoño, que ya se ven afectados por el cambio climático.



