La edad inmunológica se posiciona como un indicador crucial para predecir la respuesta a las vacunas en personas con patologías complejas, superando así el tradicional concepto de edad cronológica. Este enfoque fue uno de los temas centrales abordados durante la IV Jornada de Inmunización, un evento organizado por el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. En este encuentro, destacados especialistas en el ámbito de la salud discutieron la importancia de personalizar los esquemas de vacunación de acuerdo a las características específicas de cada paciente, especialmente aquellos que enfrentan condiciones de salud que comprometen su sistema inmunitario.

María Dolores Martín, quien lidera el Departamento de Medicina Preventiva del hospital, enfatizó que la adaptación de la inmunización no solo aumenta la eficacia de las vacunas, sino que también mejora la seguridad para los pacientes con patologías complejas. Según Martín, es fundamental que el proceso de inmunización se base en el estado inmunológico individual del paciente, lo que implica ajustar el momento de la vacunación, elegir el tipo de vacuna y determinar el régimen de aplicación. Esta perspectiva es particularmente relevante para grupos de riesgo como los adultos mayores, personas inmunodeprimidas y quienes padecen múltiples enfermedades concurrentes.

Durante la jornada, se destacó que la inmunización personalizada se ha convertido en un pilar fundamental de la medicina preventiva contemporánea. El modelo tradicional de un calendario de vacunación universal para toda la población ha quedado obsoleto, ya que cada vez hay más evidencia que respalda la idea de que adaptar las estrategias de vacunación a las necesidades individuales puede optimizar tanto la protección personal como la colectiva. Esto no solo mejora la salud de los individuos, sino que también permite un uso más eficiente de los recursos sanitarios.

Marta Blanco Fernández, jefa asociada del Servicio de Medicina Preventiva del hospital, aportó que la implementación de la inmunización personalizada exige una evaluación detallada del riesgo de infección en cada paciente. Este proceso implica utilizar herramientas diagnósticas y estudios que analicen la respuesta inmunitaria del individuo, transformando esta información en pautas de vacunación adaptadas a cada contexto clínico específico. Blanco Fernández subrayó que este nuevo enfoque se basa en datos concretos sobre la salud del paciente, priorizando la protección de los grupos más vulnerables.

Los pacientes que podrían beneficiarse significativamente de una estrategia de inmunización adaptada incluyen aquellos que presentan inmunosupresión profunda, como los enfermos de cáncer, personas con diabetes, insuficiencia renal, mujeres embarazadas en situaciones de riesgo y quienes están bajo tratamientos inmunosupresores. Además, es vital considerar factores como los biomarcadores inmunológicos, que incluyen los niveles de inmunoglobulinas y la tipificación de linfocitos, así como el historial de infecciones previas y la respuesta a otras vacunas. También se deben tener en cuenta factores sociales y ambientales que pueden influir en la exposición a enfermedades o en el acceso a la vacunación.

La personalización de la inmunización no solo representa un avance en la medicina preventiva, sino que también refleja un cambio de paradigma en la atención médica, donde el enfoque centrado en el paciente cobra cada vez más relevancia. Los especialistas coinciden en que esta estrategia puede contribuir significativamente a mejorar la salud pública, al incrementar las tasas de vacunación efectivas y reducir la carga de enfermedades en poblaciones vulnerables. Así, la inmunización adaptada se establece como una herramienta esencial en la lucha contra enfermedades prevenibles, demostrando la importancia de un sistema de salud que se adapte a las necesidades de cada individuo.