En la actualidad, la tendencia al multitasking se ha vuelto habitual en la vida cotidiana, sin embargo, este estilo de vida puede tener repercusiones negativas en la salud física y emocional. Existen personas que no solo realizan múltiples tareas simultáneamente, sino que también sienten la necesidad de estar ocupadas constantemente. Para ellas, el tiempo de ocio se percibe como un lujo innecesario e incluso como una pérdida de tiempo. Este comportamiento compulsivo las lleva a evitar momentos de descanso y reflexión.
La doctora Mirta Goldstein, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina, advierte que si bien mantenerse activo es beneficioso para la vitalidad, el exceso de ocupación puede ser un intento de escapar de la ansiedad y el malestar emocional. Según Goldstein, esta estrategia de evasión suele traer consigo problemas como insomnio, agotamiento físico y desconexión social. "Ocuparse es esencial, pero preocuparse en exceso puede ser perjudicial para nuestra vida emocional y nuestras relaciones", añade la especialista.
La psicóloga Belén Tarallo, parte del equipo de Psicoterapia de INECO, también subraya que estar constantemente ocupado puede ser un mecanismo de evitación emocional. Este patrón de comportamiento se relaciona con la tendencia a evitar emociones incómodas, como la tristeza o la ansiedad, a través de la saturación de actividades. Tarallo explica que, en lugar de servir a un propósito significativo, la actividad se convierte en una forma de escapar del malestar. Por lo tanto, es fundamental reflexionar sobre la verdadera función que cumple esta ocupación en nuestras vidas y reconocer si se está utilizando como un método de evasión.



