En una reciente declaración, el ministro de Salud de Kenia, Aden Duale, confirmó que el Gobierno acatará la decisión de la justicia que ordenó la suspensión temporal de la construcción de un centro de cuarentena para el ébola en la base aérea de Laikipia, ubicada en Nanyuki. Este proyecto, que contaba con financiamiento de Estados Unidos, ha suscitado controversia y resistencia tanto de sindicatos de trabajadores de la salud como de las comunidades cercanas, que han expresado su rechazo a la instalación a través de protestas masivas.

Durante una reunión llevada a cabo en Nairobi, donde se abordaron los preparativos para enfrentar enfermedades infecciosas, Duale subrayó el compromiso de su gobierno con el Estado de derecho, enfatizando que cumplirán con la orden judicial. Sin embargo, también advirtió que, si la situación lo amerita, podrían invocar la Ley de Salud Pública, específicamente los artículos 35 y 36, para actuar rápidamente frente a una posible emergencia sanitaria. “Una epidemia de esta magnitud no puede esperar”, expresó, haciendo hincapié en la urgencia de proteger la vida de los ciudadanos.

La decisión judicial que paraliza la construcción del centro antiébola no ha sido bien recibida en todos los sectores. De hecho, ha sido el resultado de un contexto de creciente tensión en la región. En los últimos días, las manifestaciones en contra del centro han escalado, con enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, que resultaron en una persona fallecida, otra herida y 19 detenidos. Las autoridades utilizaron gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a los manifestantes, lo que generó una atmósfera de violencia y descontento social.

La orden judicial exige al gobierno keniano que haga públicos los detalles del proyecto, así como la suspensión de las obras y la entrada al país de individuos potencialmente expuestos o infectados con el virus del ébola. Este fallo se produce en un momento crítico, dado que la República Democrática del Congo reporta un aumento en los casos confirmados de ébola, contabilizando 689 casos y 139 muertes, y Uganda también enfrenta un brote con 19 contagios y dos fallecidos.

El ministro Duale reiteró que el centro antiébola es parte de una estrategia más amplia que incluye 23 unidades de preparación en todo el país, destinadas a fortalecer la capacidad de respuesta ante brotes de enfermedades infecciosas. En este sentido, el funcionario aclaró que no se trata de una respuesta a un brote existente, sino una medida preventiva para garantizar que, en caso de que se confirme un caso, el sistema de salud esté preparado para actuar de manera efectiva. “Es fundamental que podamos responder adecuadamente y proteger a nuestra población”, aseguró.

El 3 de junio, Duale había declarado que no se realizarían consultas públicas sobre este tipo de intervenciones sanitarias, lo que ha generado críticas y preocupaciones sobre la transparencia del gobierno en la gestión de salud pública. La controversia se enmarca en un acuerdo millonario con Estados Unidos, que prometió 13,5 millones de dólares para la construcción del centro, lo que ha suscitado aún más dudas entre los ciudadanos sobre la prioridad que se le está dando a la salud y el bienestar de la población. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre el alto riesgo de brotes de ébola en África subsahariana, lo que subraya la necesidad de una respuesta adecuada y coordinada ante esta potencial amenaza.