Un joven que buscaba mejorar su respiración y su estética facial presentó una demanda por daños y perjuicios tras una rinoplastia que, según él, le dejó secuelas tanto estéticas como funcionales. Sin embargo, la Justicia desestimó su reclamo, determinando que no hubo responsabilidad por parte de los médicos ni de la clínica donde se llevó a cabo la intervención.

El fallo provino del Juzgado en lo Civil y Comercial n.° 7 de Morón, que revisó la situación del paciente, quien alegó sufrir de desviación del tabique nasal y dificultades para respirar y percibir olores. Acompañado por sus padres, el joven se sometió a una cirugía que buscaba corregir sus problemas funcionales y mejorar su apariencia, procedimiento que acordó con un cirujano tras una consulta preliminar.

La cirugía se realizó en una clínica privada de Morón, con un costo de 240.000 pesos, pagados en efectivo antes de la operación. Si bien la intervención se realizó según lo previsto, el paciente reportó una serie de complicaciones posteriores, lo que lo llevó a buscar atención médica adicional. A pesar de sus esfuerzos, los estudios realizados por otros especialistas indicaron la necesidad de una nueva cirugía, lo que motivó su demanda por daños que superaban los 15 millones de pesos, incluyendo resarcimientos por daño estético y moral, pero la clínica se defendió afirmando que solo facilitó el uso del quirófano.