En el marco del reconocido Consumer Electronics Show de Las Vegas, la empresa Tombot presentó una nueva versión de su innovador perro robótico, Jennie. Este dispositivo se encuentra actualmente en proceso de revisión para obtener la certificación como dispositivo médico, lo que podría revolucionar el cuidado de personas mayores, especialmente aquellas que padecen demencia o deterioro cognitivo en sus primeras etapas. La iniciativa surge en un contexto global donde el envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos en el ámbito de la salud y el bienestar emocional de los adultos mayores.
Jennie no es un simple juguete, sino un perro robótico diseñado con un alto grado de realismo, que tiene como principal objetivo brindar compañía y apoyo emocional a quienes lo necesitan. En un mundo donde la soledad puede ser un problema significativo para las personas mayores, este robot busca mitigar esa sensación de aislamiento y contribuir así al bienestar mental de sus usuarios. La tecnología detrás de Jennie incluye características como cejas que se mueven y un diseño táctil que permite una interacción más humana, fomentando la conexión emocional entre el usuario y el dispositivo.
La creación de Jennie responde a una necesidad social creciente: más de 300 millones de personas en el mundo padecen algún tipo de demencia. La empresa Tombot, fundada por Tom Stevens, se inspira en su experiencia personal al ver a su madre, diagnosticada con Alzheimer, enfrentarse a la separación de su perro, lo que agravó su situación emocional. Esta motivación personal llevó a Stevens a colaborar con expertos de renombre en animatrónica, como los del Jim Henson’s Creature Shop, para desarrollar un robot que no solo imite un perro en apariencia, sino que también ofrezca respuestas emocionales y conductuales que se asemejen a las de un animal real.
A medida que la tecnología avanza, los estudios en el campo de la robótica terapéutica indican que la interacción con dispositivos sociales como Jennie puede tener efectos positivos en la salud mental de los adultos mayores. Investigaciones publicadas en PubMed Central sugieren que el contacto con robots sociales puede desencadenar la liberación de oxitocina, una hormona que juega un papel clave en la reducción del estrés y la promoción del bienestar. Sin embargo, es importante señalar que estos hallazgos provienen de estudios generales sobre robótica terapéutica y no de evaluaciones específicas del robot Jennie.
Por otro lado, existen evidencias de que algunos residentes en hogares geriátricos perciben a estos robots como sustitutos de mascotas reales. Aunque se han documentado mejoras en el estado de ánimo y una disminución de la sensación de soledad, los resultados varían considerablemente dependiendo del contexto y no se pueden generalizar en términos de efectos sobre la medicación o mejoras uniformes en la salud mental.
A medida que Tombot avanza en la obtención de la aprobación de la Food and Drug Administration (FDA) para que Jennie pueda ser utilizado en entornos clínicos, la empresa está trabajando para establecer el potencial de este robot como una alternativa viable a los animales reales en terapias asistidas. La expansión del mercado de mascotas robóticas terapéuticas está tomando fuerza, especialmente en regiones como Asia-Pacífico, donde países como Japón y Corea del Sur están liderando esta tendencia. La promesa de Jennie, y de otros dispositivos similares, es transformadora: una herramienta que podría no solo llenar un vacío emocional, sino también contribuir a un enfoque más integral en el cuidado de la salud de las personas mayores.



