En una escalada alarmante de la violencia en Sudán, el grupo paramilitar conocido como Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) ha intensificado sus ataques aéreos en los estados de Kordofán del Norte y del Sur. Este domingo, se registraron al menos tres muertes a consecuencia de bombardeos realizados con drones, lo que ha suscitado un llamado urgente a la paz por parte de la ONU y la Unión Europea. La situación en esta región es crítica, con un contexto humanitario que se deteriora rápidamente debido a los conflictos armados que han azotado al país.
Fuentes militares locales informaron que uno de los ataques se centró en una lonja de pescado en Al Obeid, la capital de Kordofán del Norte. El bombardeo resultó en la muerte del conductor de un camión cisterna y su acompañante, quienes se encontraban en el lugar en el momento del ataque. Este tipo de agresiones no solo causan pérdidas humanas, sino que también generan un impacto significativo en la economía local y en la vida cotidiana de los habitantes, que ya enfrentan dificultades extremas.
Además de los ataques en Al Obeid, las FAR lanzaron un misil contra dos puentes que conectan Kordofán del Norte con Kordofán del Sur, lo que provocó la interrupción del tráfico en uno de ellos. Esta estrategia de atacar infraestructuras clave tiene como objetivo aislar y debilitar al enemigo, pero también afecta a la población civil, que depende de estas rutas para su movilidad y el acceso a bienes esenciales. La situación se complica aún más por la falta de recursos y la escasez de suministros básicos, lo que genera un clima de desesperación en la población.
En otro incidente, un ataque de las FAR a una gasolinera en la ciudad de Kosti, en el estado del Nilo Blanco, dejó un muerto y cinco heridos. La Red de Médicos de Sudán, una organización no gubernamental, denunció estos ataques, calificándolos como graves violaciones de derechos humanos que agravan el sufrimiento de la población en un contexto humanitario ya caótico. La organización subrayó la necesidad de protección para las instalaciones civiles y urgió a la comunidad internacional a intervenir para frenar la violencia.
Los enfrentamientos entre el Ejército sudanés y las FAR han sido una constante desde octubre del año pasado, con los tres estados de Kordofán convirtiéndose en un escenario de bombardeos mutuos y ataques aéreos. La violencia ha generado un clima de miedo y desconfianza entre los habitantes, que se encuentran atrapados en medio de un conflicto que parece no tener fin. La falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades nacionales y la comunidad internacional ha llevado a un agravamiento de la crisis, con miles de personas desplazadas y en condiciones de vulnerabilidad extrema.
La Unión Europea ha instado a las FAR a cesar inmediatamente sus ataques, advirtiendo que no se debe permitir que la situación en Al Obeid se convierta en un nuevo capítulo de violencia como el que se vivió en Al Fasher, donde las atrocidades contra civiles fueron sistemáticas. Por su parte, Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, ha alertado sobre la posibilidad de una ofensiva inminente en Al Obeid, donde los habitantes llevan 18 meses sufriendo condiciones similares a un asedio. La comunidad internacional se enfrenta a un desafío crucial: la necesidad de intervenir para detener la espiral de violencia y garantizar la protección de los civiles en Sudán.



