Los accidentes de tráfico, las lesiones deportivas y otros eventos traumáticos pueden dejar secuelas emocionales profundas en la vida de los niños y adolescentes. Según estudios recientes, cerca de la mitad de los menores que han atravesado experiencias traumáticas físicas desarrollan síntomas persistentes de estrés postraumático. En este contexto, ha surgido un programa innovador denominado "Reducir el Estrés tras el Trauma" (ReSeT), que promete ofrecer una solución efectiva para ayudar a estos jóvenes a sanar sus heridas emocionales.
El programa ReSeT, que se implementó en un formato completamente online, ha demostrado reducir significativamente los niveles de estrés postraumático en un grupo de niños seleccionados aleatoriamente para participar en él. Este avance fue reportado recientemente por un equipo de investigadores en la revista JAMA Pediatrics, lo que ha generado un gran interés en el ámbito de la salud mental infantil. La doctora Linda Ewing-Cobbs, líder del estudio y reconocida experta en neurociencia cognitiva en la Universidad de Texas en Houston, destacó que los efectos del programa son comparables a los de intervenciones más tradicionales que utilizan terapeutas presenciales, con más sesiones y mayor duración.
Los síntomas del estrés postraumático en los niños pueden manifestarse de diversas formas, incluyendo la reexperimentación del trauma, la evitación de situaciones que les recuerden el evento, la irritabilidad constante y dificultades para dormir. Estos problemas pueden generar un estado de ánimo negativo que abarca el miedo, la tristeza y el desapego emocional. Como explicó el psicólogo clínico Mayer Bellehsen, muchos niños, tras sufrir un accidente automovilístico, podrían evitar subirse a un coche o incluso alejarse de la zona donde ocurrió el siniestro.
Bellehsen también mencionó que los pensamientos negativos son comunes en estos casos, ya que los menores tienden a desarrollar una percepción del mundo como un lugar inseguro. Esta percepción puede aumentar la ansiedad y el miedo, lo que a su vez genera un ciclo de inquietud y hipervigilancia que interfiere con el sueño y la calidad de vida de los niños. Este panorama resalta la importancia de contar con intervenciones efectivas para abordar estos problemas emocionales.
El programa ReSeT consiste en ocho sesiones que incluyen entre tres y cuatro vídeos interactivos, los cuales los niños completan de manera autónoma. Cada módulo tiene una duración de menos de 20 minutos, lo que lo hace accesible y fácil de integrar en la rutina diaria de los menores. Posteriormente, los participantes tienen una sesión virtual con un terapeuta que les ayuda a practicar técnicas de gestión del estrés y a procesar los recuerdos traumáticos.
Este enfoque híbrido, que combina módulos online con apoyo psicoterapéutico, ha sido considerado innovador en el tratamiento de niños afectados por traumas relacionados con lesiones y estrés médico. Bellehsen subrayó que esta metodología podría marcar un antes y un después en la forma en que se aborda el estrés postraumático en la población infantil, ofreciendo una alternativa viable para aquellos que no pueden acceder a tratamientos presenciales por diversas razones.
Para evaluar la efectividad del programa, 47 niños de entre 8 y 17 años con síntomas de estrés postraumático fueron seleccionados de manera aleatoria para participar en el estudio. Los resultados preliminares sugieren que el programa ReSeT no solo es eficaz, sino que también representa un paso importante hacia la comprensión y el tratamiento del trauma en la infancia, planteando nuevas oportunidades para mejorar la salud mental de los más jóvenes en situaciones vulnerables.



