En un avance significativo para la salud de la comunidad trans, la Fundación Huésped ha llevado a cabo una investigación pionera que evalúa la efectividad de un programa diseñado específicamente para ayudar a las personas transgénero a abandonar el hábito de fumar. Esta investigación se destaca por ser la primera de su tipo a nivel mundial y resalta la alarmante tasa de tabaquismo entre las mujeres trans en Argentina, donde se ha encontrado que el 42% de ellas son fumadoras, una cifra que duplica la de la población femenina en general del país. La investigación no solo pone de manifiesto el problema del tabaquismo, sino que también profundiza en las condiciones sociales y económicas que alimentan esta problemática, incluyendo las barreras para el acceso a servicios de salud adecuados.
La directora de la División de Equipo Interdisciplinario de Investigaciones de la Fundación Huésped, Inés Arístegui, enfatizó que este estudio plantea una respuesta a una desigualdad crítica que enfrentan las mujeres trans en Argentina. La combinación de factores como la discriminación y la violencia vinculado a su identidad de género genera un entorno de estrés que, según los hallazgos, incrementa el consumo de tabaco en este grupo. La investigación revela que alrededor de la mitad de las mujeres transgénero en el país se encuentran atrapadas en esta adicción, lo que subraya la necesidad de desarrollar intervenciones específicas que aborden sus necesidades particulares.
El estudio, liderado por Romina Caballero del Departamento de Investigación de la Fundación Huésped, también arroja luz sobre el contexto en el que se inicia el consumo de tabaco entre las personas trans. Se encontró que la edad promedio de inicio es de 14,5 años, y que solo el 68% logra completar la educación secundaria. Estos datos sugieren una serie de desafíos que enfrentan las personas trans desde una edad temprana, lo que podría estar relacionado con la falta de apoyo y recursos en su entorno.
Entre los encuestados, se observó que el 79% contaba con empleo en el momento de la investigación, aunque un notable 21,1% se dedicaba al trabajo sexual, lo que los expone a situaciones de vulnerabilidad tanto social como emocional. Este contexto laboral precario puede agravar la dependencia al tabaco y la dificultad para acceder a programas de deshabituación. Además, el estudio reveló que un abrumador 94% de los participantes consumía cigarrillos manufacturados, mientras que el 47% prefería variedades saborizadas, lo que puede indicar una tendencia a la búsqueda de alternativas más atractivas en su consumo.
La eficacia del programa fue notable, ya que al finalizarlo, el 27,5% de los participantes reportó no haber fumado en la semana anterior. Este dato resalta que, a pesar de las dificultades inherentes a la adicción a la nicotina, hay oportunidades para la recuperación y el cambio positivo. En colaboración con la Universidad de Rochester y un Comité Asesor de Base Comunitaria, el equipo de investigación identificó que la dependencia a la nicotina era una constante entre los participantes, lo que refuerza la necesidad de un enfoque especializado.
Los testimonios recopilados durante el estudio revelaron la profunda conexión emocional que muchos participantes tienen con el tabaco. Una mujer de 44 años describió su relación con los cigarrillos como una forma de control que la aprisiona, mientras que otros expresaron su preocupación por los riesgos de salud asociados, especialmente en relación con la trombosis y las terapias hormonales. La percepción de que el tabaco forma parte de la cultura nocturna y social de las personas trans también se hizo evidente, con un participante de 33 años comentando cómo el fumar se convierte en una actividad habitual entre amigos, especialmente en contextos de trabajo sexual.
Este estudio no solo aporta datos valiosos sobre el tabaquismo en la comunidad trans, sino que también abre la puerta a la creación de programas más inclusivos y adaptados a sus realidades. A medida que se continúan desarrollando iniciativas como esta, es fundamental seguir visibilizando las necesidades de grupos históricamente marginados y garantizar que tengan acceso a recursos que promuevan su bienestar integral.



