La vigésimo novena edición del congreso de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV) se ha convertido en un punto de encuentro clave para discutir el futuro de la oftalmología, con un enfoque destacado en la oculómica y el uso de la inteligencia artificial. Esta disciplina emergente, que analiza datos biológicos provenientes del ojo, ofrece perspectivas valiosas sobre la salud general del organismo y ha motivado un profundo intercambio de ideas entre los más de 1.300 profesionales presentes en la reunión celebrada en Madrid. La oculómica se basa en la utilización de imágenes multimodales, lo que permite detectar enfermedades sistémicas mediante la observación ocular, y ha llevado a los expertos a reflexionar sobre las responsabilidades profesionales y los desafíos éticos que surgen con el avance de estas tecnologías.
El presidente de la SERV, Alfredo García Layana, destacó durante su intervención la relevancia de los contenidos científicos presentados en las mesas redondas del congreso, que abarcaron tanto técnicas quirúrgicas como temas emergentes. Uno de los desarrollos más prometedores discutidos fue el sistema de liberación sostenida de medicamentos, el cual se espera que reciba aprobación en Europa para el año 2026. Este avance revolucionario podría cambiar la forma en que se administran los tratamientos, al reemplazar las inyecciones periódicas, que se realizan cada dos a cuatro meses, por un único procedimiento quirúrgico con efectos terapéuticos que durarían hasta un año.
La inteligencia artificial, un tema recurrente en las discusiones, ha comenzado a transformar la forma en que los oftalmólogos realizan su trabajo. Según el Dr. Luis Arias, vicepresidente de la SERV, la IA permite una cuantificación precisa de los hallazgos oculares, pero es fundamental avanzar hacia sistemas que puedan detectar marcadores que son invisibles al ojo humano. Este enfoque se asemeja a la radiómica en otras áreas de la medicina, donde se busca prever pronósticos y mejorar la precisión diagnóstica. La integración de la inteligencia artificial en la oftalmología no solo promete mejorar la atención al paciente, sino que también plantea interrogantes sobre la formación y la responsabilidad de los profesionales en su implementación.
Durante el congreso, la SERV, junto con la Fundación Retinaplus+ y Roche Farma, lanzó una nueva convocatoria de premios destinados a investigaciones que utilicen tecnologías basadas en inteligencia artificial. Este reconocimiento busca impulsar la innovación científica y mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante la aplicación de estas nuevas herramientas. La primera edición de estos premios atrajo más de 150 trabajos, muchos de los cuales incorporaron técnicas de inteligencia artificial en la detección, seguimiento y pronóstico de enfermedades retinianas.
Las avances en oculómica y la inteligencia artificial no solo impactan en el ámbito clínico, sino que también abren un camino hacia un futuro más prometedor en la atención médica. La posibilidad de realizar diagnósticos más precisos y personalizados podría cambiar la manera en que se manejan diversas patologías oftalmológicas. Además, este congreso ha generado un espacio para que los profesionales discutan y compartan sus experiencias, contribuyendo así a una comunidad más colaborativa y comprometida con la mejora continua.
En conclusión, el 29º congreso de la SERV ha marcado un hito en la oftalmología al poner de relieve la importancia de la oculómica y la inteligencia artificial. Estos avances no solo están transformando la práctica clínica, sino que también plantean importantes desafíos éticos y profesionales que deberán ser abordados en el futuro. La interacción entre la tecnología y la medicina se presenta como un camino lleno de oportunidades, y es fundamental que los especialistas se preparen para adaptarse a estos cambios con responsabilidad y ética.



