Los triglicéridos son un tipo de grasa que circula en la sangre y su adecuado control es fundamental para mantener una buena salud cardiovascular. Mantenerlos en niveles recomendados ayuda a disminuir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y trastornos metabólicos.
Según expertos de la Cleveland Clinic, regular los niveles de triglicéridos también reduce la probabilidad de desarrollar pancreatitis, una inflamación aguda del páncreas. La Sociedad Argentina de Cardiología señala que solo un tercio de los pacientes con problemas cardíacos logra mantener sus triglicéridos en cifras óptimas, lo que subraya la necesidad de prevención y controles médicos regulares.
Los triglicéridos sirven para almacenar el exceso de calorías y proporcionar energía entre comidas, siendo obtenidos principalmente de grasas y carbohidratos que se consumen. Cuando la ingesta supera el gasto energético, los niveles en sangre pueden aumentar peligrosamente. Los estándares internacionales sugieren que los adultos sanos mantengan sus triglicéridos por debajo de 150 miligramos por decilitro, considerándose en límites altos a aquellos entre 151 y 200 miligramos, y altos a los que van de 201 a 499 miligramos por decilitro. Niveles superiores a 500 miligramos requieren atención médica urgente debido a los riesgos asociados, incluyendo pancreatitis y problemas cardiovasculares.



