En la actualidad, muchas personas se ven atrapadas en rutinas alimenticias que excluyen la fibra, optando por opciones ultraprocesadas como galletitas para el desayuno y comidas listas para calentar. Sin embargo, un reciente estudio advierte que esta falta de fibra puede tener consecuencias devastadoras para la memoria, especialmente en la población mayor. La investigación sugiere que tres días de una dieta sin fibra pueden afectar negativamente la memoria emocional de manera acelerada.

La ausencia de fibra en la alimentación, que define los patrones de consumo contemporáneos, puede deteriorar la memoria emocional en animales envejecidos en cuestión de días. Este hallazgo, publicado en la revista científica Brain, Behavior, and Immunity, pone de manifiesto cómo los ingredientes refinados impactan de forma negativa en la amígdala, una región del cerebro crucial para procesar experiencias negativas y aprender sobre el peligro a medida que se envejece. La disminución de butirato, un compuesto protector generado por la fibra, se identifica como un factor clave en este rápido deterioro cognitivo.

El estudio, liderado por Ruth Barrientos, investigadora del Instituto de Cerebro, Conducta e Inmunología de la Universidad Estatal de Ohio, examinó el efecto de diversas dietas en la memoria emocional de ratas de distintas edades. Los resultados demostraron que todas las dietas refinadas, sin importar su contenido de grasas o azúcares, afectaron significativamente la memoria emocional en los animales mayores, mientras que los jóvenes no mostraron el mismo deterioro. Barrientos subrayó la constancia y rapidez del impacto, enfatizando la necesidad de prestar atención a la inclusión de fibra en la alimentación diaria.