En la actualidad, la modelo y madre de tres, Helen Lindes, atraviesa una etapa de su vida que combina la alegría y la complejidad de ser parte de una familia numerosa. Este nuevo rol le ha presentado una serie de desafíos que, aunque enriquecen su vida, también generan una considerable carga. La conciliación entre su carrera profesional, la vida familiar y el tiempo en pareja se ha convertido en un verdadero ejercicio de equilibrio, donde cada día puede traer consigo nuevas sorpresas y obstáculos.
Lindes ha expresado abiertamente que el paso de tener dos a tres hijos ha sido un cambio significativo. "No es lo mismo tener uno o dos que dar el salto a tres", confiesa. La modelo reconoce que, a menudo, la percepción externa puede subestimar la complejidad de manejar a tres niños, lo que requiere una planificación meticulosa y mucha paciencia. Según ella, la idea de que es fácil gestionar el tiempo con más de dos hijos es un mito que no se corresponde con la realidad vivida por muchas madres y padres.
Una de las claves que ha encontrado para sobrellevar esta nueva etapa es el apoyo incondicional de su pareja. Ambos se involucran activamente en la rutina diaria, desde el transporte de los niños a sus actividades extracurriculares hasta la gestión del hogar. Lindes enfatiza que es vital para su bienestar personal y familiar compartir las responsabilidades, lo que les permite mantener una relación sólida y comunicativa. Esta colaboración no solo facilita la logística familiar, sino que también refuerza el vínculo entre ellos como pareja.
Sin embargo, no todo se reduce a la gestión del hogar y los niños. Helen también se esfuerza por no relegar su carrera profesional y sus propias aficiones. "Intento encontrar tiempo para mí misma, para mi trabajo y para las cosas que me apasionan", asegura. Este aspecto de su vida es fundamental, ya que le permite mantener su identidad y continuar creciendo como persona, más allá de su rol como madre. En su opinión, es esencial que las madres no se olviden de sí mismas en medio de la vorágine familiar.
Además, la modelo destaca la importancia de los momentos de desconexión en pareja. Viajar y pasar tiempo juntos sin los niños les ha permitido reconectar y mantener la chispa en su relación. Estos momentos son vitales para preservar la complicidad que, a menudo, se puede perder en el día a día debido a las responsabilidades y el cansancio. "Es fundamental buscar esos espacios donde podamos ser solo nosotros, sin distracciones ni obligaciones", reflexiona.
Por último, Helen comparte la emoción que siente al reunirse con sus hijos tras un día ajetreado. Los abrazos que recibe al ir a buscarlos al colegio son, según sus palabras, uno de los mejores momentos del día. Esta experiencia, aunque a menudo desafiante, es también profundamente gratificante. La modelo concluye que, a pesar de las complicaciones, cada día trae consigo una nueva oportunidad para disfrutar de la familia y aprender en el camino, recordando que cada etapa tiene sus propias recompensas y dificultades.



