Las formas de posar frente a una cámara también cambian con el tiempo. Esa es una de las conclusiones de la escritora y periodista Alondra Flores, quien repasó las expresiones adoptadas por personas fotografiadas durante las últimas tres décadas y vinculó esos gestos con el clima cultural de cada época.
Flores describe a las modelos de los años 90 con una sonrisa triste, asociada al estilo de Kate Moss, y recuerda la llamada “cara de pato” que dominó las selfies de los 2000. Aquella expresión combinaba una sensualidad impostada con una mirada inspirada en “Blue Steele”, el gesto del personaje de la película Zoolander.
En la década de 2020, marcada por la fragmentación y atravesada por la experiencia de la pandemia, la Generación Z parece inclinarse por una pose diferente: una mirada perdida, apática y con un matiz de ironía. El gesto, conocido como “Gen Z Pout”, se caracteriza por los labios fruncidos y una expresión disociada del entorno, como una forma de queja silenciosa que no busca transmitir desesperación ni obtener aprobación.
La periodista Allison P. Davis sostiene que la elección de una pose no expresa únicamente una característica individual. “La pose que eliges para una foto rara vez habla solo de ti; también refleja la cultura en la que te relacionas, los ideales de belleza de tu época”, afirma. Y agrega que también puede reflejar “el estado de ánimo de toda una generación”. La pregunta, entonces, es si las formas de posar frente a una cámara también revelan cómo se vive un determinado momento.



