Cada 15 de junio se conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, una fecha que tiene como objetivo principal visibilizar la problemática que enfrentan las personas mayores en todo el mundo. En el año 2026, las Naciones Unidas estableció un vínculo entre el envejecimiento y la discapacidad, subrayando que la mera sensibilización sobre la violencia y negligencia hacia este grupo poblacional es insuficiente. Es imperativo desarrollar sistemas que garanticen la prevención, protección y respuesta ante estas situaciones, ya que el abandono y la vulneración de derechos siguen siendo realidades alarmantes en Argentina.

Este año, la conmemoración tuvo lugar en la sede de la ONU en Nueva York, bajo el lema “Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores”. Este evento se llevó a cabo en un contexto donde se discutieron de manera paralela los derechos de las personas con discapacidades, lo que refleja un cambio demográfico significativo. A medida que la población envejece, también aumenta el número de personas que viven con discapacidades, lo que plantea la necesidad de una coordinación más efectiva entre las políticas de envejecimiento y discapacidad, especialmente en lo que respecta a la protección y el acceso a servicios adecuados en la comunidad.

En una reciente entrevista, José Trop, presidente de la Sociedad de Gerontología y Geriatría de Rosario, junto a la licenciada en Gerontología Graciela Spinelli, abordaron la situación de maltrato y vulneración de derechos que enfrentan los adultos mayores en el país. Trop, quien cuenta con una maestría en políticas públicas para la vejez y es co-fundador de la Escuela de Gerontología Municipal de Rosario, enfatizó que las violaciones más comunes a los derechos de los ancianos provienen en gran medida de sus propios familiares. Muchos de ellos desestiman las capacidades de sus seres queridos, e incluso hay casos en los que intentan apropiarse de sus bienes.

La situación se agrava para aquellos adultos mayores que padecen algún tipo de discapacidad. Trop señaló que, a menudo, la atención médica que requieren no es brindada con la misma diligencia que la que recibirían los niños, lo que refleja una grave falta de consideración por parte de los familiares y del Estado. Las leyes existentes, como la Ley 27.360, que deberían proteger a este grupo vulnerable, son frecuentemente ignoradas, y no existen mecanismos judiciales adecuados que permitan abordar estos problemas.

El problema social de la soledad es otro aspecto preocupante que afecta a los adultos mayores en Argentina. Trop destacó que alrededor del 25% de las personas mayores se sienten solas, y en Córdoba, un estudio reciente reveló que este porcentaje asciende al 58%. Esta situación no solo impacta a los ancianos, sino que también afecta a jóvenes, lo que demuestra que la soledad es un fenómeno generalizado que necesita atención y acción por parte de las autoridades.

La salud mental de los adultos mayores es otro tema que merece ser destacado. Se estima que entre el 25% y el 30% de esta población sufre trastornos mentales, ya sean psicológicos o psiquiátricos, que no reciben la atención adecuada. Trop enfatizó que estos problemas son ignorados tanto por los familiares como por las obras sociales y los organismos gubernamentales, dejando a muchos ancianos en una situación de desamparo y abandono en un momento de sus vidas en el que más apoyo necesitan.

A medida que la sociedad avanza, es vital que se implementen políticas integrales que no solo visibilicen estas problemáticas, sino que también promuevan un cambio real. La construcción de sistemas de prevención y protección es fundamental para garantizar que los derechos de los adultos mayores sean reconocidos y respetados. La mirada hacia el envejecimiento debe ser transformada, entendiendo que cada persona mayor tiene el derecho a vivir con dignidad y en condiciones de bienestar, sin miedo a ser maltratada o abandonada por quienes deberían cuidar de ellos.