La mayoría de las personas que tienen cálculos biliares no desarrolla síntomas y, en esos casos, la conducta habitual es conservadora, según explicó César Canales Bedoya, jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Ruber Internacional de Madrid. El especialista señaló que solo determinadas situaciones hacen recomendable una cirugía preventiva.

Los cálculos en la vesícula biliar, conocidos médicamente como colelitiasis, se encuentran entre las enfermedades más frecuentes del aparato digestivo. Se estima que afectan aproximadamente al 10% de los hombres y al 15% de las mujeres. La prevalencia aumenta con la edad y supera el 20% entre los 60 y los 65 años.

Canales Bedoya remarcó que convivir con cálculos sin presentar molestias no implica necesariamente la necesidad de un tratamiento quirúrgico. Entre las excepciones mencionó a los pacientes inmunodeprimidos, las personas con anemia hemolítica, quienes tienen pólipos vesiculares de cierto tamaño y aquellos que presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de vesícula.

El escenario cambia cuando los cálculos comienzan a generar síntomas. La manifestación más habitual es un dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen, que suele aparecer después de comidas copiosas y puede irradiarse hacia la espalda. El especialista indicó que este cuadro puede estar acompañado, en algunas ocasiones, por otros síntomas.