¿Es realmente perjudicial entrenar con el estómago vacío en lo que respecta al rendimiento deportivo y al desarrollo muscular? Un análisis reciente sugiere que, para la mayoría de las personas, ejercitarse antes del desayuno no solo es seguro, sino que también puede ser efectivo, siempre que se conozcan las propias limitaciones y se adapte la rutina a las necesidades individuales.

Los estudios revisados indican que no hay diferencias significativas en la ganancia de fuerza o masa muscular entre quienes entrenan en ayunas y aquellos que consumen un desayuno previo. Sin embargo, los especialistas subrayan la importancia de prestar atención a las sensaciones personales y a los objetivos individuales, destacando que la experiencia de cada persona puede influir en los resultados.

El experto en fitness Marcos Vázquez ha señalado que, según la mayoría de las investigaciones, quienes están acostumbrados a entrenar sin haber comido previamente no experimentan una disminución en su rendimiento físico. Un estudio reciente, mencionado por Vázquez, refuerza esta idea al evidenciar que no hay diferencias significativas en la ganancia de fuerza o hipertrofia entre los que entrenan en ayunas y los que desayunan, siempre que haya una adecuada adaptación a esta práctica. Sin embargo, se debe considerar que entrenamientos prolongados o de alta intensidad pueden requerir una ingesta previa de alimentos para evitar la fatiga.

Además, el análisis destaca la relevancia de personalizar la decisión de entrenar en ayunas. Tanto la literatura científica como la experiencia anecdótica indican que los efectos pueden variar según el perfil de cada individuo. Por lo tanto, es fundamental escuchar al cuerpo y ajustar la rutina según la respuesta física que se experimente antes, durante y después del ejercicio. La alimentación previa puede ser especialmente crucial en sesiones largas o intensas, donde consumir carbohidratos puede ayudar a mantener niveles de energía y prevenir el agotamiento temprano.