La relación entre el consumo de vino y la salud ha sido objeto de estudio durante años por parte de la comunidad científica. Investigaciones recientes han puesto de relieve que los polifenoles presentes en el vino actúan como antioxidantes y ayudan a proteger el revestimiento de los vasos sanguíneos del corazón. Sin embargo, los expertos advierten que no se debe considerar el alcohol como un remedio para el cuidado cardíaco. Un nuevo estudio ha establecido que el consumo de vino solo es realmente beneficioso cuando se integra dentro de una dieta mediterránea estricta.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Navarra ha demostrado que el consumo moderado de vino puede disminuir la mortalidad hasta un 33%, pero esta reducción se observa únicamente en aquellos que siguen rigurosamente la dieta mediterránea. Este hallazgo, publicado en la revista European Heart Journal, se basa en el seguimiento de más de 18.000 participantes durante un periodo de dos décadas, lo que aporta un fuerte respaldo a las conclusiones obtenidas.
El análisis de los ensayos PREDIMED y SUN permitió evaluar cómo la adherencia a la dieta mediterránea, con y sin vino, afecta la aparición de eventos cardiovasculares graves, como infartos o accidentes cerebrovasculares. Los resultados indican que quienes mantuvieron una alta adherencia a esta dieta, sin incluir vino, experimentaron una reducción del 23% en la mortalidad total. Sin embargo, al incorporar un consumo moderado de vino, la disminución de la mortalidad alcanzó el 33%. Es importante notar que este beneficio se pierde si se supera el consumo de tres copas diarias, lo que subraya la importancia de la moderación.



