El juez Alexandre de Moraes ha decidido no aceptar la solicitud de arresto domiciliario presentada por la defensa de Jair Bolsonaro, ex presidente de Brasil. Esta decisión se basa en múltiples factores, entre ellos intentos de fuga y violaciones a las normas impuestas por la justicia, como la manipulación de la tobillera electrónica que debía controlar su ubicación. Según se informa, a pesar de que Bolsonaro presenta un “cuadro clínico de alta complejidad”, los riesgos asociados a su posible evasión y la reincidencia en el incumplimiento de las órdenes judiciales han sido considerados más relevantes que los argumentos médicos expuestos por su equipo legal.
Desde finales de 2025, Bolsonaro se encuentra cumpliendo su condena de 27 años y tres meses de prisión en un establecimiento penitenciario de Brasilia, en relación con su participación en un intento de golpe de Estado tras las elecciones de octubre de 2022. La defensa del ex mandatario había abogado por su traslado a un arresto domiciliario, argumentando que las condiciones en la prisión no permiten garantizar su adecuado tratamiento médico. Sin embargo, el juez De Moraes ha expresado su firme oposición a esta alternativa, priorizando las evidencias de intentos de eludir la vigilancia judicial.
La decisión de De Moraes ha recibido el respaldo de otros magistrados, como Flávio Dino, y se espera que los jueces Cristiano Zanin y Carmen Lúcia Antunes, miembros de la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal, confirmen esta medida en el transcurso del día. La negativa a conceder el régimen de prisión domiciliaria subraya la postura de la justicia brasileña frente a las acciones de figuras de alto perfil y simpatizantes de Bolsonaro, en un contexto donde se investigan serias infracciones a las decisiones institucionales tras los comicios.



