El icónico naturalista británico Sir David Attenborough celebró su centenario el pasado viernes, alcanzando esta notable edad sin recurrir a estrictas rutinas de ejercicio, dietas rigurosas, ni haber considerado la idea de la jubilación. Nacido en Isleworth, al oeste de Londres, en 1926, Attenborough se ha mantenido activo a lo largo de su vida, lo que lo ha llevado a reflexionar sobre los factores que han influido en su longevidad, entre los cuales menciona, con un toque de humor, el azar como uno de los elementos clave.
En el momento de su nacimiento, la esperanza de vida en el Reino Unido era de aproximadamente 58 años, lo que hace que su llegada a los 100 años sea un hecho extraordinario que trasciende la mera fortuna genética. A medida que ha ido creciendo, se ha mantenido activo, no por un régimen riguroso de ejercicios, sino impulsado por su pasión profesional. Sus viajes a los rincones más remotos del planeta han sido su forma de mantenerse en movimiento, y ha documentado la vida en diversas junglas, océanos y regiones polares, donde otros de su edad ya se habrían retirado.
Uno de los cambios más notables en su vida ha sido su relación con la alimentación. Attenborough ha mencionado que, sin darse cuenta, dejó de consumir carne roja, aunque no considera que este cambio haya surgido de una decisión consciente. En una entrevista con la BBC, comentó: “No recuerdo cuándo fue la última vez que comí un trozo de carne roja. Simplemente dejé de quererlo”. Sin embargo, su dieta no es vegetariana ni vegana, ya que sigue disfrutando de productos como el pescado y el queso. Este ajuste en su alimentación tiene respaldo científico, ya que estudios recientes sugieren que una dieta equilibrada, combinada con ejercicio regular y la ausencia de hábitos nocivos, puede aumentar considerablemente las probabilidades de alcanzar los 100 años.
Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó a más de 5.000 personas mayores de 80 años y encontró que aquellos que mantenían un estilo de vida activo y una dieta variada tenían un 61% más de probabilidades de llegar a la centenaria que aquellos que no adoptaban estos hábitos. Lo que parece ser crucial no es tanto la intensidad de las actividades físicas, sino la constancia en mantener hábitos saludables a lo largo del tiempo.
Attenborough ha expresado en múltiples ocasiones su aversión a la idea de la jubilación. A sus 99 años, presentó el documental “Ocean with David Attenborough”, que se exhibió en el Royal Festival Hall de Londres y ganó dos Critics Choice Awards, incluyendo el de Mejor Documental de Ciencia y Naturaleza. En este trabajo, reflexionó sobre la importancia de los océanos, afirmando: “Ahora entiendo que el lugar más importante de la Tierra no está en la tierra, sino en el mar”. Esta dedicación y compromiso con la educación y divulgación ambiental son aspectos que demuestran su incansable curiosidad y deseo de contribuir al conocimiento colectivo.
La investigación sobre los efectos del propósito en la vida de las personas mayores ha cobrado relevancia en años recientes. Varios estudios indican que los adultos mayores con un fuerte sentido de propósito tienden a mostrar mejores índices de salud física y mental, además de tener menos probabilidades de fallecer por diversas causas. Un estudio de la Universidad de Boston, el más extenso sobre centenarios y sus familias, reveló que los hijos de estas personas presentan un sentido de propósito más sólido que el promedio, lo cual se asocia a menores tasas de enfermedades y deterioro cognitivo.
La genética también juega un papel significativo en la longevidad, como se ha demostrado en un análisis de 144 estudios centrados en personas de 105 años o más. Estos estudios sugieren que alcanzar una longevidad extrema es el resultado de una compleja interacción entre variantes genéticas, epigenética y otros factores relacionados con el estilo de vida. Como concluyó Paola Sebastiani, bioestadística de la Universidad de Boston y coautora de uno de los estudios mencionados: “Envejecer bien no es solo eludir o retrasar enfermedades, sino que sentirse satisfecho con la vida es un aspecto fundamental del envejecimiento saludable”.



