Tokio, 24 de junio (Redacción Medios Digitales). El 'oshikatsu', un término que describe la devoción intensa por figuras públicas, ha emergido como una potente industria en Japón, evidenciando el impacto del consumismo en la cultura contemporánea del país. Este miércoles se inauguró una feria nacional que pone de relieve este fenómeno, atrayendo la atención hacia la relación entre los fans y sus ídolos en un contexto donde el gasto excesivo en productos relacionados se ha vuelto común.

La Expo 'Oshikatsu', parte del 'Lifestyle Week Tokyo', se ha consolidado como la principal plataforma en Japón para explorar esta tendencia que abarca el fervor por celebridades del mundo del entretenimiento, ya sean reales o ficticias. Con más de 130 expositores, la feria ofrece una amplia gama de productos que incluyen camisetas, figuras de colección, mochilas y hasta mini templos dedicados a diversas personalidades de la cultura pop japonesa. Este evento no solo es una vitrina comercial, sino que también invita a una reflexión sobre el fenómeno del fanatismo y su relación con el consumismo extremo.

Ryo Hirose, un investigador del Instituto NLI y experto en cultura del consumo, explica que el 'oshikatsu' es más que una simple afición; se trata de una forma de expresar amor y compromiso hacia las celebridades. Según Hirose, existe una noción entre los fans de que no gastar dinero en sus ídolos puede interpretarse como falta de devoción. Esto ha llevado a muchos a buscar diversas maneras de demostrar su afecto, ya sea a través de la adquisición de merchandising, entradas para conciertos o participaciones en sorteos exclusivos, todos los cuales requieren una inversión considerable.

El fenómeno ha alcanzado cifras sorprendentes. Según un estudio reciente realizado por Oshikatsu Soken, el año pasado, el gasto en productos y experiencias relacionados con el fandom alcanzó la escalofriante cifra de 4,1 billones de yenes, equivalentes a aproximadamente 22.297 millones de euros. En promedio, cada fan japonés destinó cerca de 210.000 yenes anuales, o alrededor de 1.140 euros, a sus ídolos. Este dato refleja la magnitud del fenómeno, que actualmente cuenta con un 25% de la población japonesa que se identifica como seguidora activa de este tipo de cultura.

Sin embargo, el entusiasmo que rodea al 'oshikatsu' también tiene su lado oscuro. Hirose advierte sobre el peligro del consumo desmedido, donde la búsqueda de felicidad a través de la compra puede convertirse en un ciclo vicioso. Esta dinámica podría llevar a los aficionados a entrar en un estado de ansiedad por la necesidad de demostrar su apoyo incondicional, lo que podría resultar en problemas económicos y emocionales. En este sentido, se plantea la importancia de establecer límites en las prácticas de consumo relacionadas con la cultura del fandom.

Reiko, una fan de 32 años del cantante Taiga Kyomoto, del grupo SixTones, comparte su experiencia sobre cómo estas compras pueden influir en la vida emocional de las personas. Ella considera que tener un 'oshi' contribuye positivamente a su salud mental, al mantenerla motivada y conectada socialmente. Sin embargo, también reconoce que el consumismo puede escalar rápidamente, ya que recuerda que su amiga compró múltiples álbumes del mismo artista con la esperanza de contribuir más al éxito de su ídolo, una práctica que ilustra la presión que sienten los fans por demostrar su lealtad.

Conforme el 'oshikatsu' continúa creciendo en popularidad y en su impacto económico, surgen interrogantes sobre las implicaciones a largo plazo de este fenómeno en la sociedad japonesa. La búsqueda incesante de validación a través del consumo puede llevar a los aficionados a replantearse su relación con el dinero y el verdadero significado del aprecio por sus ídolos. Así, el 'oshikatsu' se configura como un espejo de la cultura contemporánea, donde la devoción se entrelaza con el consumismo y plantea desafíos tanto personales como sociales.