Una extensa revisión internacional ha puesto en evidencia la relación entre el tiempo que niños y adolescentes dedican a las pantallas, especialmente en redes sociales, y problemas de salud mental, conducta y rendimiento académico. Este análisis, liderado por Sam Teague de la Universidad James Cook en Australia y publicado en JAMA Pediatrics, subraya las consecuencias que estas interacciones digitales tienen en el desarrollo de los jóvenes, destacando la necesidad de urgentemente revisar políticas de regulación y diseño de espacios digitales.

La investigación, que abarcó un seguimiento de 20 años sobre 153 estudios realizados con niños y adolescentes de 2 a 19 años, reveló hallazgos consistentes en diferentes países y grupos etarios. Teague señala que los patrones identificados en el estudio son alarmantes y evidencian “importantes preocupaciones de salud pública” en relación al bienestar de la infancia y la adolescencia.

El informe indica que un mayor uso de medios digitales se asocia de manera sistemática con síntomas de depresión, conductas problemáticas, riesgo de autolesiones, adicciones y descensos en el rendimiento académico. En particular, los jóvenes que usan redes sociales con frecuencia tienen más probabilidades de presentar problemas de salud mental. Además, se observa que el uso intensivo de estas plataformas en etapas tempranas puede llevar a dificultades para manejar la exposición a los medios en el futuro. La proliferación de tecnologías inmersivas y algoritmos personalizados ha intensificado estas tendencias en los últimos años, convirtiendo la experiencia digital en algo más adictivo para los adolescentes.