El fenómeno conocido como "standing on salt" ha capturado la atención de miles de usuarios en plataformas como TikTok, donde personas comparten sus experiencias al pararse descalzos sobre sal gruesa antes de ir a dormir. Esta práctica, que ha cobrado notoriedad en las redes sociales, promete una serie de beneficios relacionados con la mejora del descanso y la reducción del estrés. Sin embargo, la viralidad de esta tendencia ha llevado a especialistas en salud a investigar y evaluar la veracidad de las afirmaciones que la rodean, generando así un debate en torno a su efectividad.
La premisa de esta técnica se basa en la idea de que pararse sobre sal podría exfoliar la piel de los pies, disminuir la inflamación y, en consecuencia, mejorar el bienestar físico y emocional. Los usuarios que han adoptado esta práctica comparten sus testimonios en línea, mostrando registros de sueño que supuestamente reflejan una mejora en la calidad de su descanso. Este tipo de contenido, que resuena con un amplio público en busca de soluciones accesibles a problemas cotidianos como el insomnio o el estrés, ha contribuido a la rápida difusión de la técnica.
Adicionalmente, los promotores del "standing on salt" sostienen que esta actividad activa el sistema nervioso parasimpático, lo que facilitaría la relajación y la transición hacia un estado de descanso. Se cita a la sal marina, así como a otras variantes como la sal de Epsom o la sal del Himalaya, como elementos que inducen una sensación de calma. Este enfoque se alinea con la creciente tendencia de adoptar rituales nocturnos que buscan preparar el cuerpo y la mente para el sueño, un deseo que se ha vuelto más apremiante en tiempos donde el estrés y la ansiedad parecen ser omnipresentes en la vida diaria.
Sin embargo, las opiniones de expertos como la psiquiatra Doreen Zarfati y la internista Amanda Kahn, quienes han analizado esta práctica, indican que no hay evidencia científica que respalde las afirmaciones sobre los supuestos beneficios fisiológicos de pararse sobre sal. Según sus observaciones, la exposición de la piel a los cristales de sal no altera los niveles de serotonina ni afecta la producción de cortisol, lo que sugiere que los beneficios químicos que se mencionan son prácticamente inexistentes.
Por otro lado, también se ha discutido la cuestión de la absorción de magnesio presente en algunas sales a través de la planta de los pies. Los estudios indican que la cantidad de magnesio que podría ser absorbida de esta manera es mínima y no tiene un impacto significativo en el sistema nervioso. Los efectos positivos que se asocian con el uso de sales en baños, como el de Epsom, provienen de la inmersión prolongada en agua caliente, y no del contacto directo con la sal en seco.
A pesar de la falta de fundamentos científicos sólidos, las especialistas han señalado que la práctica puede ofrecer beneficios en un nivel sensorial y mental. Pararse descalzo sobre una superficie con textura, como la sal, puede generar un estímulo táctil que ayuda a centrar la atención y a generar un momento de desconexión del ajetreo diario. En este sentido, la práctica podría servir como un ritual de relajación, aunque no necesariamente cumpla con las expectativas de transformación física o química que algunos promotores sugieren.



