Las autoridades de la República Democrática del Congo elevaron a 1.960 la cantidad de personas fallecidas por el brote de ébola, mientras que los casos confirmados llegaron a 4.294. El balance, difundido este lunes por el Instituto de Salud Pública, contempla la evolución de la enfermedad hasta el sábado y corresponde al peor brote registrado en el país africano.

El Ministerio de Comunicación congoleño informó además que 722 pacientes permanecen aislados o internados. En tanto, 849 personas lograron recuperarse de la enfermedad.

La transmisión continúa “activa” en cuatro de las cinco provincias alcanzadas: Ituri, considerada el epicentro, Kivu Norte, Alto Uelé y Tshopo. En Kivu Sur, en cambio, pasaron 73 días sin que se confirmaran nuevos casos.

La Organización Mundial de la Salud advirtió a finales de la semana pasada sobre la gravedad de la situación. El brote, atribuido a la cepa Bundibugyo —para la que todavía no existe una vacuna aprobada—, fue declarado el 15 de mayo y se concentra principalmente en la provincia norteña de Ituri. La zona también es escenario de ataques de milicias, que provocaron el desplazamiento de habitantes y complicaron las tareas de los equipos médicos encargados de contener la enfermedad.