El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) provocó hasta el momento la muerte de al menos 1.309 personas y acumuló 2.973 casos confirmados. La respuesta sanitaria se desarrolla en un contexto complejo por la violencia armada que desde hace años afecta a distintas zonas del país, especialmente en el norte y el noreste.
El brote fue declarado el 15 de mayo y está causado por la cepa Bundibugyo. Según la información disponible, el virus se extendió por las provincias de Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Haut-Uele y Tshopo, donde continúan las tareas de contención y atención de los pacientes.
El último informe de situación difundido el sábado por las autoridades sanitarias congoleñas indicó que 540 personas se recuperaron desde el inicio del brote, mientras que otras 766 permanecían aisladas u hospitalizadas. El balance también incluye a 123 trabajadores sanitarios y miembros de equipos de primera línea contagiados, de los cuales 36 murieron.
Las autoridades sanitarias describieron la situación como una “fase de transmisión sostenida, con un alto nivel de circulación del virus”. La evolución del brote se mantiene condicionada por las dificultades para desarrollar las tareas de control en las áreas afectadas por la inseguridad.



