Las aguas utilizadas en sistemas de riego agrícola pueden actuar como reservorios ambientales de Legionella pneumophila, la bacteria responsable de la mayoría de los casos de legionelosis. Así lo determinó un estudio realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), pertenecientes al Laboratorio Nacional de Referencia para la Legionelosis del Centro Nacional de Microbiología (CNM).

El trabajo, publicado en la revista especializada Journal of Environmental Management, analizó el funcionamiento de los sistemas de aspersión y su capacidad para generar aerosoles contaminados. Estas partículas pueden dispersarse por el aire y constituir una vía de exposición para las personas que las inhalan.

De acuerdo con los resultados, bajo determinadas condiciones meteorológicas, los aerosoles originados en zonas agrícolas podrían alcanzar áreas urbanas cercanas. El hallazgo llevó a los investigadores a evaluar el posible riesgo de infección por inhalación, dado que la legionelosis es una enfermedad infecciosa que puede causar neumonía y, en sus cuadros más graves, provocar la muerte.

Para elaborar sus conclusiones, el equipo integró información microbiológica, genómica, epidemiológica y meteorológica. Los autores del estudio, Fernando González Camacho y Juana, ambos miembros del CNM, señalaron que los sistemas de riego por aspersión aparecen como una posible fuente de exposición que no había sido considerada anteriormente.