Evitar comentarios sobre los cuerpos ajenos es una regla cada vez más valorada, debido al impacto que las opiniones sobre la apariencia física pueden tener en la salud mental y emocional. Además, este tipo de señalamientos puede favorecer la aparición o el agravamiento de trastornos alimentarios, especialmente durante la adolescencia, una etapa clave en la construcción de la identidad.

El bodyshaming, o humillación corporal, es considerado una práctica inaceptable y expone una brecha generacional cuyos efectos pueden manifestarse tanto en el corto como en el largo plazo. La compra de ropa también puede convertirse en una experiencia de maltrato corporal para quienes no encuentran prendas acordes con sus medidas. En ese contexto, muchas personas recurren a las plataformas online para evitar parte de las dificultades que suelen enfrentar en los comercios físicos.

La ley de talles, aprobada en 2019, estableció un Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria basado en los cuerpos reales. Sin embargo, su implementación no se concretó de manera adecuada, según el planteo del material, lo que mantiene una deuda con la diversidad corporal.

La última encuesta nacional sobre alimentación, ejercicio y redes sociales, realizada por la organización no gubernamental AnyBody y finalizada en febrero de 2026, relevó a 2000 hombres y mujeres. El estudio indicó que el 68% de las personas no encuentra ropa acorde a su talle. Esa situación lleva al 54% a querer modificar su cuerpo mediante dietas y al 51% a intentarlo a través del ejercicio.

A su vez, el 90% de las personas consultadas afirmó sentirse mal cuando la ropa no le queda bien. El 46,7% manifestó enojo con la tienda, mientras que el 43,7% dijo sentir enojo o tristeza respecto de su propio cuerpo. Apenas el 10% señaló que la situación le resultaba indiferente.