Un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca ha hallado que la reducción de los aminoácidos metionina y cisteína en la alimentación puede activar la quema de grasa en modelos animales, específicamente en ratones, sin que se modifique la cantidad de alimentos ingeridos ni el nivel de actividad física.

Los hallazgos indican que los ratones experimentaron una pérdida de peso gracias al aumento de su gasto energético, lo que se traduce en una mayor producción de calor en la grasa beige, un tipo de tejido que juega un papel crucial en la termorregulación del organismo. Según el estudio publicado en eLife, los animales que siguieron una dieta baja en metionina y cisteína durante siete días mostraron un incremento del 20 % en su capacidad para quemar calorías, logrando una pérdida de peso similar a la que se observaría al exponerlos a bajas temperaturas.

El diseño del experimento comparó ratones alimentados con una dieta convencional con aquellos que recibieron una alimentación restringida en metionina y cisteína. Los científicos monitorearon el gasto energético, el peso corporal y la actividad física de los animales a lo largo de la semana de estudio. Los resultados evidencian que la restricción selectiva de estos aminoácidos provocó la activación del motor térmico interno, logrando así una pérdida de peso sin alterar la ingesta calórica ni el nivel de ejercicio. Esto sugiere que ajustar la dieta podría ser una alternativa viable para activar la quema de grasa sin necesidad de realizar ejercicio físico o pasar hambre.