Cada 20 de febrero se celebra el Día Mundial del Gato, una fecha que resalta la importancia de estos animales en numerosas culturas y hogares a nivel global. Lejos de los clichés que los rodean, como su independencia y aura de misterio, los gatos domésticos se han convertido en objeto de estudio para científicos que investigan su comportamiento, habilidades cognitivas y su efecto en la salud de las personas.

Los hallazgos científicos han revelado la complejidad de la vida felina y la rica relación que mantienen con los seres humanos. Investigaciones han analizado su forma de comunicarse, sus necesidades biológicas y cómo su presencia influye en el entorno familiar. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Sussex demostró que los gatos prefieren situaciones predecibles, mostrando más interés por objetos que aparecen en lugares esperados. Esto sugiere que su inclinación hacia la rutina podría ser mayor a lo que se pensaba previamente.

Además, una investigación realizada en Nueva Zelanda concluyó que los gatos modifican su comportamiento según las estaciones y las condiciones climáticas. Aspectos como la temperatura, la humedad y la duración del día impactan en sus hábitos de alimentación, descanso y actividad. Así, durante climas más cálidos, estos felinos tienden a descansar más y reducir la actividad física. Por otro lado, el contacto humano también juega un papel fundamental en su bienestar emocional, ya que la oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, se eleva con interacciones positivas, reforzando el vínculo entre gatos y humanos.