Un nuevo estudio ha puesto de relieve los riesgos que enfrentan los atletas mayores de 50 años que se dedican a deportes de resistencia y presentan cicatrices en el corazón. Aunque el ejercicio es generalmente beneficioso, la presencia de estas cicatrices incrementa el riesgo de sufrir arritmias ventriculares graves durante la actividad física o en las horas posteriores, sin importar la intensidad o duración del entrenamiento. Los especialistas aconsejan que quienes mantienen rutinas deportivas exigentes en la madurez realicen controles cardíacos regulares para prevenir complicaciones.

La investigación, publicada en el European Journal of Preventive Cardiology, identificó la cicatrización cardíaca como el principal elemento de riesgo para episodios arrítmicos severos, como la taquicardia ventricular. Aunque el ejercicio no es la causa directa de estas arritmias, puede actuar como un desencadenante en corazones que ya presentan algún daño. Por lo tanto, la vigilancia médica se vuelve esencial para detectar irregularidades en etapas tempranas y evitar situaciones de riesgo.

El equipo liderado por Wasim Javed, de la Universidad de Leeds, analizó a 106 hombres sanos mayores de 50 años, todos ellos atletas de resistencia que practican ciclismo o atletismo, con al menos quince años de formación y un promedio de diez horas de entrenamiento semanal. Utilizando tecnología avanzada, como relojes inteligentes y monitores de frecuencia cardíaca, los investigadores llevaron a cabo un seguimiento detallado durante dos años. Los resultados indicaron que aproximadamente uno de cada cuatro participantes experimentó episodios de taquicardia ventricular, lo que subraya la importancia de la monitorización constante para la seguridad de los deportistas mayores.