El Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”, ubicado en el barrio de Agronomía en Buenos Aires, se enfrenta a una situación crítica que pone en jaque la atención a pacientes oncológicos en Argentina. Con equipos esenciales fuera de funcionamiento, la capacidad del hospital para ofrecer tratamientos adecuados se ve seriamente comprometida. Ante esta crisis, el personal del instituto y la comunidad han decidido organizar una cena solidaria con el fin de recaudar fondos que permitan restaurar los servicios y garantizar la atención a quienes lo necesitan.
El hospital Roffo, reconocido como uno de los principales centros de atención pública en oncología, ha visto cómo su infraestructura y tecnología se han deteriorado con el paso del tiempo. Actualmente, se requieren más de 2 millones de dólares para reparar el acelerador lineal, y la actualización del software de la unidad de braquiterapia demanda otros 8 millones de dólares. Esta insuficiencia de recursos ha llevado a que el establecimiento dependa en gran medida de donaciones y eventos solidarios, lo que pone en evidencia las falencias del sistema de salud pública en el país.
La falta de equipos operativos no solo afecta a los tratamientos oncológicos, sino que también tiene repercusiones en la planificación y ejecución de cirugías. Según los especialistas del Roffo, los pacientes deben esperar entre un mes y un mes y medio para recibir turnos quirúrgicos luego de ser diagnosticados, lo que podría poner en riesgo su salud. Esta situación se agrava por la imposibilidad de llevar a cabo reformas edilicias necesarias, ya que la infraestructura del hospital ha presentado deterioros significativos tras más de un siglo de funcionamiento.
Valeria Cáceres, directora del área médica del hospital, destacó la importancia del Roffo como un referente en tratamientos oncológicos en el ámbito público y su enfoque interdisciplinario. “Somos el único instituto que trabaja según el tipo de tumor y abordamos cada caso de manera integral”, explicó durante una reciente entrevista. Sin embargo, la falta de recursos y la escasez de equipos están poniendo en riesgo este modelo de atención, que se pensó para ser un ejemplo a seguir en el tratamiento del cáncer en el país.
La comunidad ha respondido a la crisis con una serie de iniciativas solidarias, siendo la cena programada un evento clave para intentar mitigar la falta de recursos. La respuesta del público ha sido positiva, con una alta demanda de participación que refleja la preocupación por la situación del hospital. Sin embargo, los fondos recaudados en eventos de este tipo son insuficientes para cubrir las necesidades urgentes del instituto, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la atención oncológica pública en Argentina.
La crisis en el Instituto de Oncología Roffo no solo es un problema local, sino que también refleja un problema estructural en el sistema de salud pública del país. A medida que el costo de la atención médica sigue aumentando, la falta de inversión en infraestructura y tecnología se convierte en un obstáculo insuperable para muchos pacientes que dependen de estos servicios. La comunidad y los profesionales de la salud esperan que la situación reciba la atención necesaria por parte de las autoridades competentes, para que la atención oncológica en Argentina pueda seguir siendo accesible y de calidad.


