La organización adecuada de las jornadas de estudio se ha vuelto fundamental para estudiantes y profesionales que buscan cumplir con altos estándares. Joan López, especialista en aprendizaje y memoria, sugiere que el primer paso es identificar de manera honesta lo esencial en la rutina diaria frente a lo que realmente es accesorio.

López enfatiza que es crucial que los "no negociables", como el tiempo dedicado al estudio, ocupen un lugar central en cualquier planificación efectiva. Asegura que antes de incluir actividades complementarias, como el ejercicio o los descansos, es necesario definir cuántas páginas se estudiarán y cuál es el objetivo específico del día. Este enfoque permite que los estudiantes y profesionales mantengan el rumbo hacia sus metas sin distracciones innecesarias.

El experto también menciona la importancia de establecer un periodo diario dedicado exclusivamente al aprendizaje, fuera de otras responsabilidades. Define las “horas de oro” como aquellos momentos en que la energía y la concentración son óptimas, sugiriendo que las tareas más desafiantes se realicen en esos picos de rendimiento. Además, advierte sobre el riesgo de postergar las actividades más complejas para momentos de menor energía, lo que puede llevar a una espiral de procrastinación. Finalmente, resalta que una buena alimentación y un descanso adecuado son claves para mantener la mente y el cuerpo en condiciones óptimas para el estudio.