El Gobierno de Colombia ha tomado la iniciativa de enviar un hospital de campaña a Venezuela, con el objetivo de brindar atención médica a las víctimas de los terremotos ocurridos el 24 de junio pasado. Esta medida responde a una situación crítica en la que se reportan al menos 2.954 fallecidos, 16.592 heridos y más de 10.700 personas desplazadas, quienes están siendo alojadas en campamentos temporales. La ayuda humanitaria es esencial en este momento, considerando la magnitud de la tragedia que ha golpeado a la nación vecina.

La misión fue coordinada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en colaboración con el Ministerio de Salud de Colombia y con el apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC). El almirante Ricardo Hurtado, subdirector para el Manejo de Desastres, informó que el hospital estará operando en territorio venezolano durante un periodo de dos meses y medio. Este tipo de despliegue no solo es crucial para la asistencia inmediata, sino que también subraya el compromiso de Colombia con la cooperación regional en momentos de crisis.

El nuevo centro asistencial tiene capacidad para atender hasta 150 pacientes diarios y estará a cargo de un equipo de 35 profesionales del Emergency Medical Team (EMT) de Colombia. Este equipo es el único en el país que cuenta con certificación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para realizar despliegues internacionales. La presencia de estos especialistas es vital, ya que podrán ofrecer una variedad de servicios médicos que incluyen urgencias, medicina general, pediatría y atención psicológica, entre otros.

Además del hospital, la UNGRD ha enviado 12 camas hospitalarias y otros insumos esenciales para el manejo de la crisis. Entre estos suministros se encuentran 1.000 bolsas para el manejo digno de cadáveres, donadas por la Fiscalía General de la Nación, y 5.000 tapabocas proporcionados por particulares. Esta logística demuestra la seriedad y la planificación detrás de la misión, asegurando que se cubran las necesidades más apremiantes de la población afectada.

Las autoridades venezolanas han indicado que, tras los sismos, un total de 10.702 personas se encuentran en 79 campamentos temporales. La mayoría de estos desplazados están en el estado de La Guaira, que ha sido el más afectado, donde se han habilitado refugios para 6.655 personas. En Caracas y el estado Miranda, se han establecido otros refugios que acogen a más de 4.000 personas en total. Este escenario resalta la urgencia de la asistencia internacional y la necesidad de una respuesta humanitaria coordinada.

Los esfuerzos ahora se centran en la remoción de escombros en La Guaira, mientras las operaciones de búsqueda y rescate disminuyen gradualmente. Este cambio de enfoque es crucial, dado que las necesidades de atención médica y el restablecimiento de servicios básicos son prioritarios en la rehabilitación de las comunidades afectadas. La ayuda que Colombia está brindando es un paso significativo en este proceso, y refleja la importancia de la solidaridad en tiempos de calamidad.

En conclusión, el envío del hospital de campaña por parte de Colombia no solo representa una respuesta efectiva a la crisis provocada por los terremotos en Venezuela, sino que también destaca el papel de los países vecinos en la asistencia humanitaria. Con una coordinación eficiente y un enfoque centrado en las necesidades de la población, se espera que esta misión contribuya significativamente a la recuperación de los afectados y a la restauración de la normalidad en la región.