La idea de crear entornos urbanos que sean accesibles para todos, sin distinción de capacidades, está comenzando a materializarse en diversas iniciativas. Para las personas con autismo y sus familias, la vida en la ciudad puede convertirse en un desafío constante, donde cada día se enfrentan a situaciones que ponen a prueba su bienestar. Elementos tan simples como un cambio repentino en el semáforo, el zumbido de las luces en espacios públicos o los ruidos de un transporte abarrotado pueden generar incomodidad y ansiedad. Por lo tanto, surge la necesidad de transformar estos entornos para que sean más amigables y comprensibles, facilitando así la autonomía de quienes lo habitan.
En este contexto, se presentó recientemente el libro titulado “Ciudades Azules: accesibles, sensibles y empáticas”, escrito por Lucía Bellocchio y Álvaro García Resta. Esta obra plantea la importancia de integrar la accesibilidad cognitiva y sensorial en el diseño urbano, una propuesta que se está fortaleciendo con el apoyo de TEActiva, una organización comprometida con la inclusión. Los autores buscan generar un cambio en la forma en que se conciben las ciudades, invitando a los urbanistas y diseñadores a considerar las necesidades de todas las personas, especialmente aquellas que enfrentan desafíos sensoriales y cognitivos.
Las barreras en el entorno urbano no son siempre físicas. Muchas veces, la falta de información clara o la dificultad para entender señalizaciones contribuyen a una sensación de desamparo. Además, la ausencia de espacios tranquilos donde puedan refugiarse en momentos de sobrecarga sensorial es un factor que limita la experiencia de los ciudadanos con autismo. Por ejemplo, un simple trayecto hacia un parque puede convertirse en un laberinto de incertidumbres si no se consideran elementos como el ruido ambiental o la previsibilidad de la ruta.
Durante la presentación del libro, se planteó una pregunta fundamental: ¿qué pasaría si comenzáramos a diseñar nuestras ciudades teniendo en cuenta la diversidad humana? Los autores compartieron cómo nació este proyecto, que se fundamenta en sus experiencias personales como padres de niños con autismo y su formación en urbanismo. Este enfoque integral busca conectar la teoría con la realidad cotidiana de muchas familias, que enfrentan la necesidad de adaptarse a un entorno que a menudo no les resulta acogedor.
Para quienes tienen a su cargo a un niño con autismo, salir a la calle implica una logística meticulosa. Desde elegir el momento adecuado hasta identificar lugares que sean acogedores, cada salida se convierte en una tarea que requiere planificación. Las ciudades, diseñadas desde una perspectiva estándar, tienden a excluir a aquellos que necesitan un enfoque diferente para interactuar con el espacio público, lo que resulta en una vida diaria repleta de ajustes y, a menudo, frustraciones.
Lucía Bellocchio destacó la propuesta del libro como una nueva mirada hacia las ciudades, donde lo ideal sería que, tras su lectura, los ciudadanos comenzaran a observar su entorno con una nueva perspectiva, enfocándose más en las personas y sus necesidades. Por su parte, Álvaro García Resta enfatizó que criar a un niño con autismo está lleno de momentos de felicidad, y su intención con “Ciudades Azules” es que esos momentos no se vean obstaculizados por un entorno urbano que no los favorece.
Finalmente, Paulo Morales, presidente de TEActiva, compartió su experiencia al leer el libro desde dos enfoques diferentes: como periodista y como padre. Esta doble mirada le permitió apreciar las múltiples ideas y propuestas concretas que podrían mejorar la calidad de vida de las personas con autismo. El llamado a la acción es claro: es crucial repensar nuestras ciudades para que sean espacios que no solo acepten, sino que también celebren la diversidad y promuevan el bienestar de todos sus habitantes.



