Con el inicio de un nuevo año, muchas personas se proponen aumentar su actividad física y mejorar su bienestar. Sin embargo, el compromiso con el ejercicio a menudo se ve amenazado por la realidad cotidiana. Según un estudio realizado por el Pew Research Center, un número significativo de individuos abandona sus metas relacionadas con el ejercicio antes de que finalice enero, lo que evidencia la dificultad de sostener estos objetivos a largo plazo.
La motivación para mantenerse activo no solo se basa en conocer los beneficios que el ejercicio aporta al cuerpo y a la mente. Muchas veces, las personas enfrentan barreras internas que dificultan la incorporación del ejercicio a sus rutinas diarias. Excusas como la falta de tiempo o el cansancio suelen ser reflejo de obstáculos psicológicos que afectan la motivación y complican la adopción de hábitos saludables.
Para abordar esta problemática, la psicóloga Diana Hill ha identificado los principales factores que llevan al abandono del ejercicio y ha propuesto cinco estrategias para superarlos. Una de sus recomendaciones más destacadas es cambiar la percepción del tiempo, integrando el ejercicio en las actividades diarias en lugar de verlo como una tarea separada. Por ejemplo, optar por subir escaleras en lugar de utilizar el ascensor o caminar durante los partidos de sus hijos son acciones que permiten sumar actividad física sin requerir un tiempo exclusivo. Este enfoque no solo facilita la adherencia al ejercicio, sino que también ayuda a aumentar la sensación de control sobre el tiempo personal.



