Con más de 323 millones de personas mayores de 60 años, que representan el 23% de su población, China ha transformado el envejecimiento de su población en una política de Estado. Esta estrategia no solo aborda un fenómeno demográfico, sino que lo convierte en un eje central de desarrollo económico y social, enfocándose en el envejecimiento saludable y la economía plateada.
El país ha implementado reformas legales y apoyo comunitario, además de incorporar tecnología para fomentar la autonomía de sus ciudadanos mayores. Esta combinación de urbanismo accesible, innovación y una visión a futuro busca hacer de la longevidad un motor económico, según datos recientes que indican que la esperanza de vida en China alcanzará los 79 años en 2024.
Los expertos, como el profesor Wang Hongman, subrayan que este avance es el resultado de décadas de progreso en salud pública y desarrollo económico. En este contexto, el bienestar de las personas mayores se ha vuelto una prioridad en el 14.º Plan Quinquenal (2021-2025), y se prevén nuevas acciones hasta 2030. La implementación de servicios comunitarios y programas de apoyo, como visitas a domicilio y comedores con tarifas reducidas, refleja cómo se están abordando las necesidades de este sector, permitiéndoles permanecer en sus hogares y comunidades con el respaldo necesario.



