La comunidad de Destiny 2 se encuentra en el centro de un intenso debate tras el reciente anuncio de Bungie, que ha decidido retrasar la tan anticipada actualización Shadow and Order por más de tres meses. Este cambio tiene como objetivo realizar una revisión completa de la expansión, en un intento por revitalizar la base de jugadores y responder a las críticas que ha recibido el juego en los últimos tiempos.
La actualización, que inicialmente estaba programada para lanzarse el 3 de marzo, será objeto de una transformación significativa. Bungie ha indicado que no solo cambiará el nombre de la expansión, sino que también se incorporarán nuevas características en desarrollo. Esto ha dejado a los fanáticos en un periodo sin nuevos contenidos importantes, justo cuando el número de jugadores activos ha alcanzado un mínimo histórico. Con el lanzamiento de Marathon, otro título de la compañía, programado para el 5 de marzo, la situación se vuelve aún más compleja para la franquicia.
La nueva fecha de lanzamiento para esta actualización se ha fijado para el 9 de junio, lo que ha generado desilusión entre una comunidad que ya mostraba signos de frustración. La falta de comunicación por parte del estudio y la percepción de que se priorizan otros proyectos han intensificado la incertidumbre entre los jugadores más comprometidos. Actualmente, Destiny 2 enfrenta uno de sus momentos más desafiantes, con alrededor de 11.000 jugadores en línea, una cifra alarmantemente baja para un título de su envergadura. Además, las críticas sobre la gestión del contenido no son algo nuevo, y el director del juego, Tyson Green, ha admitido que las últimas expansiones no han logrado el impacto deseado, lo que ha contribuido a la disminución de usuarios.



