En las últimas horas, el Ministerio de Sanidad de España ha informado que las evidencias sugieren que el contagio de hantavirus en varios pasajeros de un crucero que había partido desde Argentina ocurrió a bordo del propio buque. Este brote, que ha dejado un saldo trágico de tres fallecidos y tres personas infectadas, ha generado preocupación en las autoridades sanitarias y entre los viajeros a nivel internacional.
El crucero, conocido como 'MV Hondius', partió de Ushuaia, Argentina, el 20 de marzo, con 150 turistas a bordo, y su destino era el archipiélago de Canarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que los afectados provienen de diversas nacionalidades, siendo los filipinos el grupo más numeroso, seguido por británicos, estadounidenses y españoles. En este contexto, se suma también un pasajero argentino y un tripulante guatemalteco, lo que evidencia la diversidad del grupo y la complejidad del incidente.
El buque se encuentra actualmente frente a Praia, la capital de Cabo Verde, donde las autoridades locales han negado el acceso por razones de seguridad pública. Esta decisión se ha tomado en medio de la crisis sanitaria, y las medidas de prevención son cruciales para evitar la propagación del virus. La operadora del crucero, Oceanwide Expeditions, ha estado en contacto constante con las autoridades sanitarias para gestionar la situación y tomar las acciones necesarias.
Las investigaciones realizadas apuntan a que el hantavirus se transmitió en la embarcación, probablemente a través de excrementos de roedores infectados. La transmisión del virus se produce principalmente por inhalación, al estar en contacto con ambientes contaminados por las heces o la orina de roedores que portan el virus. Además, el contacto directo con roedores vivos o muertos, así como sus excrementos, presenta un riesgo de contagio, aunque es menos frecuente que la transmisión por inhalación.
El periodo de incubación del hantavirus oscila entre una y tres semanas, y aunque algunos casos pueden ser asintomáticos o leves, los síntomas típicos incluyen fiebre, dolores musculares, náuseas y en algunos casos, complicaciones graves que pueden requerir atención hospitalaria. En particular, el denominado síndrome cardiopulmonar por hantavirus es una de las formas más peligrosas de la enfermedad y puede ser fatal si no se recibe el tratamiento adecuado a tiempo.
En este contexto, la prevención juega un rol fundamental. Las autoridades sanitarias recomiendan mantener una adecuada higiene para evitar la presencia y proliferación de roedores, así como asegurar una buena ventilación en los espacios cerrados. Además, es crucial mantener la basura cubierta y alejada de las áreas habitadas para reducir el riesgo de infestación. Las lecciones de este brote deben servir para reforzar las medidas preventivas en futuros viajes y garantizar la seguridad de los pasajeros en cruceros y otras embarcaciones.



